Pablo Álvarez, un Premio Azorín que celebra el amor en todas sus formas
El mundo editorial se celebró ayer en todas sus vertientes: en la del escritor, la del agente, la del editor o la del lector. Entre los impolutos y majestuosos salones del Real Casino de Madrid, tuvo lugar, al final de la tarde, la presentación de la obra ganadora del Premio Azorín de Novela 2026. Este galardón viene, desde 1994, reconociendo el trabajo de nombres como Luis Antonio de Villena, Dulce Chacón, Zoe Valdés, Espido Freire, Nativel Preciado o Reyes Calderón. Nació como una colaboración entre la Diputación Provincial de Alicante y la Editorial Planeta, y se ha desarrollado a lo largo de los años hasta situarse entre los premios literarios de mayor importancia en habla hispana. En esta edición, Pablo Álvarez se ha sumado a la citada lista: con «La necesidad de amar» (Espasa) debuta en su faceta de autor, y a lo grande. Pero no es su primera vez rodeado de giros de trama y personajes de ficción, pues el cordobés cuenta con una amplia trayectoria dirigida al siempre sugerente y experiencial mundo de los libros.
Si bien «llevo desde los once años soñando con ver mi libro en la mesa de novedades», empezó a tratar con la literatura «con 18. Conozco el mundo editorial desde todas sus vertientes, y todas son apasionantes», afirmaba el editor, agente literario y actual director de Editabundo. «Es muy fácil juzgar la obra de otro, más cuando ya tienes experiencia. Pero me parecía muy difícil editarme», expresaba, haciendo a su vez un homenaje a la labor «del editor. Lo reivindico mucho, porque muchas veces se queda en segundo plano, pero que tiene una importancia brutal».
Define su novela como «una de formación», y en ella sigue los pasos de Martí Rocamora, un joven escritor barcelonés que obtiene una beca para viajar a Roma, en plenos años ochenta, y trabajar en un proyecto literario sobre la figura de Beatrice Cenci, un personaje del Renacimiento italiano «que los romanos tienen muy presente. Fue una víctima del poder masculino y de la iglesia, y sobre todo de su padre. Sobre todo fue una mujer valiente», apuntaba Álvarez. Pero no todo sale como su protagonista planeaba: al llegar a la ciudad eterna, conoce a una enigmática pareja que cambiará su vida para siempre, y que le llevará a descubrir su sexualidad, sus deseos y su ansia por sentirse libre.
Inquietudes y anhelos
Álvarez recibió el reconocimiento arropado por diversas figuras y compañeros del sector. Asistieron al acto el presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, el director del área de Relaciones Institucionales del Gabinete de Presidencia del Grupo Planeta, Carlos Creuheras, el director de comunicación del Grupo Planeta, Patrici Tixis, la directora editorial de Planeta, Belén López Celada, la escritora y miembro del jurado Reyes Calderón, y el periodista Aimar Bretos, entre otros.
Pérez fue el encargado de arrancar un acto cargado de reflexión y referencias: «Quien hace posible este premio es el gran público, los lectores y, cómo no, todos los escritores y escritoras», dijo Pérez, celebrando junto a Planeta «una alianza que debe mantenerse en el tiempo. Procuramos contribuir con este certamen a esa vocación de la escritura y de la lectura. En un país en el que afortunadamente crecen los lectores tenemos la oportunidad de ofrecer ese granito de arena».
A continuación, y tras un emotivo vídeo con imágenes de Roma y palabras del propio autor, tuvo lugar una conversación entre Bretos y el escritor. Un diálogo en el que reflexionaron sobre la evolución de los personajes de «La necesidad de amar», sobre sus inquietudes, sus anhelos, sus ambiciones y sus búsquedas identitarias. «A Martí se lo he dado todo», aseguraba el autor, «en él están mi manera de ver el mundo, mis miedos, mis inseguridades, mis pasiones. Pero no quiere decir que esta sea mi historia».
Como editor, Álvarez siempre aconseja a los autores «que escriban sobre cosas que le hayan movido», algo que se ha aplicado a sí mismo en la confección de esta historia que le ha acompañado durante 10 años. Aseguraba haber escrito «desde la entraña. Quería que se entendiera esta historia desde el amor, y no desde el morbo y la pasión. El amor es natural de todas las formas. En este sentido, la novela es muy reivindicativa», opinaba, sin esconder la ilusión de ver ya su obra en las librerías: «Ojalá los lectores recuerden a estos personajes», concluyó.
