El Real Madrid de Scariolo ha convertido en rutina avasallar en la liga española y, en esta ocasión, fue el Burgos su víctima durante la jornada 26. Los merengues ni mucho menos tuvieron una tarde plácida, a ratos sobrepasados por la fogosidad local y por las cargas protagonizadas por Happ o Meindl. Pero, tarde o temprano, su infinito talento acaba eclosionando, y en esta ocasión fue Hezonja , líder absoluto de este grupo , el que acribilló a los burgaleses hasta que tuvieron que ordenar la retirada. Al buen inicio del Burgos le puso remedio un Hezonja magistral, autor el croata de diez de los primeros 18 puntos del Real Madrid. Okeke no quiso ser menos y sumó dos triples en sus primeros dos lanzamientos, ráfaga inabarcable que puso en entredicho el futuro de los locales. También destacaban los blancos en la defensa de Corbalán, una de las sensaciones de la liga, aunque sí sufrían para esquivar los zarpazos de Happ y, sobre todo, de Almazán, que mantenía la igualdad. Ya en el segundo cuarto y ante la bravura burgalesa, consiguieron los chicos de Scariolo pisar el acelerador de la mano de Llull y Procida, que conseguían aprovechar hasta la más mínima fisura de la defensa rival. Sin embargo, Meindl contratacó con un glorioso tres más uno que convirtió el Coliseum de Burgos en un polvorín. La diana del brasileño fue complementada por las canastas de Neto y Happ, el parcial ascendió hasta el 13-2 y la segunda parte aspiraba a ser apasionante. Como en la primera manga, Hezonja parecía empeñado en dinamitar el partido a base de puro talento, perplejo e indefenso el Burgos ante la finura técnica del balcánico. Len también pedía sitio, contundente el ucraniano en el día que debía suplir al insustituible Tavares, y los de Porfi Fisac , aunque muy digno su hacer, comenzaban a quedarse sin ideas ante tanta incursión. Con el viento a favor, Procida siguió demostrando por qué merece más minutos en este Real Madrid, al igual que Len, robusto como un muro de hormigón. Así, los locales entregaron las armas, conscientes de que la salvación no pasa por vencer a un equipo que, ahora mismo, parece invencible dentro de nuestras fronteras.