Nueve grandes compañías del sector pujan para ser socios de Renfe en su empresa de autobuses
Las grandes compañías de autobuses están interesadas en convertirse en socios de Renfe en contra del criterio de las patronales del sector. Según ha anunciado hoy la operadora pública, nueve empresas que suman más del 75% de la demanda operada mediante medios privados en España, tanto en transporte regular como discrecional, se han presentado a la primera fase del procedimiento para la puesta en marcha de una empresa participada de autobuses -51% capital privado y 49% Renfe- para la ejecución de sus planes alternativos de transporte (PAT).
El dato ha sido revelado por la compañía un día después de que las patronales Fenadismer, Anetra y Direbus confirmasen que el Tribunal Administrativo Central, dependiente del Ministerio de Hacienda, ha paralizado cautelarmente la licitación para evitar perjuicios que podrían ser de "difícil o imposible reparación" si el procedimiento de contratación continuara su curso antes de resolver el fondo de la reclamación.
Estas patronales, que representan a las pymes y autónomos del sector, entienden que los requisitos de solvencia técnica y económica impuestos por Renfe en los pliegos de licitación resultan "totalmente desproporcionados" y suponen un ataque directo a la libre competencia al dejar de facto sin opciones de concurrir al proceso a sus asociados.
Al respecto de estas quejas presentadas por las patronales, Renfe ha asegurado que el diseño del modelo de la empresa participada tiene también como fin "preservar la capilaridad territorial y la participación de operadores locales en este tipo de servicios urgentes e imprevisibles". Dichos servicios, añade, representan hoy en día el 15% del importe del futuro contrato y, por tanto, "para su ejecución seguirá siendo necesaria la intervención de empresas locales y de menor tamaño mediante subcontratación, como ocurre actualmente".
Impacto limitado
La operadora ha defendido asimismo que el impacto de la licitación sobre el conjunto del sector es muy limitado. El futuro contrato se sitúa en un gasto máximo en torno a 60 millones de euros anuales, frente a un mercado del transporte de viajeros por carretera estimado en 4.000 millones de euros, según asegura apoyándose en el último informe del observatorio DBK. El análisis interno sitúa el peso de los PAT de Renfe en el mercado en torno al 1,22% (0,18% para urgencias y 1,04% para planificados), lo que descarta que el volumen licitado "tenga capacidad de “expulsar” operadores del mercado", añade.
Renfe ha recordado que la motivación del contrato es doble: asegurar la prestación del servicio y mejorar la eficiencia ante el incremento previsto de los PAT. La compañía señala que en determinados casos se ha tenido que enfrentar a "precios abusivos que han puesto en riesgo la viabilidad de este servicio".
La operadora estima ahorros anuales en los PATs que rondarán, al menos, el 10-15% del importe total respecto a la actual práctica de licitaciones. Esto se traduce en una reducción de 9 a 13 millones de euros al año (entre 90 y 130 millones de euros en el plazo de 10 años).
