Renta 2026: puedes deducirte hasta el 100% de la compra de un móvil o un ordenador en estos casos
La campaña de la declaración de la Renta 2025-2026 ya está en marcha en España y, como cada año, millones de contribuyentes deben rendir cuentas con Hacienda por los ingresos obtenidos durante el ejercicio anterior. El periodo oficial arrancó el pasado miércoles 8 de abril, fecha desde la que ya se puede presentar el borrador por Internet a través de Renta Web o la app de la Agencia Tributaria. Este inicio marca uno de los momentos clave del calendario fiscal anual para ciudadanos y profesionales. También supone el pistoletazo de salida para revisar datos fiscales y posibles deducciones aplicables.
El calendario establece varias fases según el canal elegido. La presentación online se mantiene activa hasta el 30 de junio, día en el que concluye oficialmente el periodo para todos los sistemas. Respecto a la atención telefónica, esta comenzará el 6 de mayo y la presencial en oficinas el 1 de junio, ambas con cita previa obligatoria. Este sistema escalonado busca facilitar el proceso y evitar colapsos en los últimos días de campaña. Además, permite a los contribuyentes elegir la vía que mejor se adapte a sus necesidades. Conviene no esperar al último momento para evitar incidencias o errores de última hora.
Más allá de las fechas, una de las principales diferencias en este trámite está en cómo afecta a cada tipo de contribuyente. Para los trabajadores por cuenta ajena, la declaración suele ser más sencilla, ya que la mayoría de datos vienen precargados y las deducciones están limitadas a supuestos concretos como vivienda o familia. Sin embargo, los autónomos tienen una situación muy distinta, ya que deben declarar sus ingresos y restar todos los gastos relacionados con su actividad económica, lo que convierte la Renta en un ejercicio mucho más complejo y estratégico desde el punto de vista fiscal. Esta diferencia hace que la planificación sea especialmente relevante en el caso de los trabajadores por cuenta propia.
Puedes deducir la compra de un ordenador en estos casos
En algunos casos es posible deducir la compra de un ordenador o un móvil incluso hasta el 100%, pero únicamente para autónomos y siempre que se cumplan ciertos requisitos. Estos dispositivos se consideran gastos afectos a la actividad económica, por lo que pueden restarse de los ingresos en el IRPF. Eso sí, no funcionan como una deducción directa, sino como un gasto que reduce el beneficio sobre el que se calculan los impuestos. Esto implica que el ahorro fiscal dependerá del nivel de ingresos y del tipo impositivo aplicado. Además, es fundamental entender que no todos los casos permiten aplicar la deducción en las mismas condiciones.
Un beneficio exclusivo para autónomos y su actividad profesional
La cuantía y la forma de aplicarlo dependen del precio del dispositivo. Si el coste es reducido, generalmente por debajo de unos 300 euros, puede deducirse íntegramente en el mismo ejercicio. En cambio, si supera esa cifra, se considera un bien de inversión y debe amortizarse durante varios años, deduciendo solo una parte cada ejercicio. Además, para poder aplicar la deducción completa es imprescindible que el uso sea exclusivamente profesional, que exista factura a nombre del autónomo y que el gasto esté correctamente registrado en la contabilidad.
Si hay uso personal relevante o no se puede demostrar su vinculación con la actividad, Hacienda puede rechazar la deducción. Por ello, muchos expertos recomiendan separar claramente los dispositivos personales de los profesionales. También es aconsejable conservar toda la documentación durante el plazo legal por si se requiere su justificación.
Otros gastos deducibles para trabajadores por cuenta propia
Más allá de ordenadores y móviles, los autónomos pueden deducirse otros muchos gastos en la declaración de la Renta, siempre que estén relacionados con su actividad. Entre ellos destacan el alquiler de oficina, suministros como luz e internet, cuotas de software profesional, material de trabajo o incluso parte de los gastos de vivienda si trabajan desde casa. En todos los casos, la clave sigue siendo la misma: que el gasto sea necesario, esté justificado y pueda demostrarse ante una posible revisión de la Agencia Tributaria. Llevar una buena organización documental resulta fundamental para evitar problemas en caso de inspección.
