Fósil de lagarto revela el origen de la respiración en vertebrados terrestres
Un reptil momificado hallado en una cueva de Oklahoma, Estados Unidos, aportó nuevas pistas sobre el origen del sistema respiratorio en vertebrados. El espécimen, con tejidos blandos preservados, permitió reconstruir por primera vez cómo respiraban los primeros amniotas, grupo que incluye a reptiles, aves y mamíferos.
El animal pertenece al género Captorhinus, un pequeño lagarto que vivió entre 289 y 286 millones de años. Sus restos conservaron huesos, piel y cartílago, una condición poco común en el registro fósil. Este hallazgo lo convirtió en el ejemplo más antiguo conocido de respiración torácica en amniotas.
El estudio se publicó este 8 de abril en la revista científica Nature. Los investigadores describieron que la preservación ocurrió por la infiltración lenta de petróleo y agua subterránea rica en minerales, lo que evitó la descomposición total del cuerpo.
Un entorno único para la preservación
El fósil se encontró en el sistema de cuevas cercano al sitio de Richards Spur, una zona reconocida por albergar la mayor diversidad de vertebrados terrestres del Paleozoico Superior, periodo que abarcó entre 541 y 252 millones de años.
Las condiciones del lugar fueron determinantes. La presencia de petróleo, agua subterránea y sedimentos sin oxígeno permitió conservar a los animales en tres dimensiones y en la posición en que murieron. Esto facilitó el análisis de estructuras internas como la caja torácica.
Para estudiar los restos, los científicos aplicaron tomografías computarizadas de neutrones, una técnica que permite observar detalles internos sin dañar el fósil. Así identificaron tejidos finos y estructuras complejas.
Reconstrucción del sistema respiratorio
El análisis de tres especímenes reveló componentes clave del sistema respiratorio. Entre ellos destacan un esternón cartilaginoso segmentado, costillas esternales e intermedias y conexiones con la cintura escapular.
Estos elementos permitieron reconstruir el aparato respiratorio completo de un amniota primitivo. Además, los investigadores detectaron restos de proteínas originales en huesos, cartílagos y piel.
La piel del animal también mostró características particulares. Presentaba una textura escamosa con bandas concéntricas, similares a un acordeón, que cubrían desde el torso hasta el cuello.
Clave en la evolución terrestre
Antes de la respiración torácica, predominaba la respiración cutánea, común en anfibios y otros organismos. Este mecanismo limita la actividad física y la eficiencia en el intercambio de gases.
La aparición de la respiración basada en la contracción de la caja torácica permitió una mayor entrada de oxígeno y una mejor expulsión de dióxido de carbono. Este cambio favoreció un estilo de vida más activo.
Ese avance resultó determinante para que los amniotas lograran adaptarse y dominar el ambiente terrestre.
El hallazgo ofrece nuevas evidencias sobre la evolución de los sistemas respiratorios y aporta información sobre el origen de los grupos animales que hoy habitan la Tierra.
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