Colas y cara de mal humor. La portada de INFORMACIÓN del 7 de abril de 1976 ilustraba el colapso que sufrió la ciudad de Alicante aquella semana por las negociaciones de los trabajadores y Masatusa. La patata caliente sobre la mesa eran las horas extra y el entendimiento parecía estar todavía lejos. Tal semana como ésta pero de hace 50 años dejaron de salir veinticinco autobuses municipales, con lo que ello conllevaba. Cruces de declaraciones, «los trabajadores se niegan a hacer horas extra», decían unos; «la postura de la empresa es irreductible», aseguraban los otros. Hubo tira y afloja y se ofrecieron 60.000 pesetas más al año por barba, lo que suponía un desembolso de 26 millones de pesetas, lejos de la petición de los trabajadores, que estimaban la subida en unos 164 millones. Aún quedaba partido.