Nunca llueve a gusto de todos, pero, en el caso de la zona azul y naranja de Alicante, no lo hace a gusto de casi nadie. Ni los vecinos de los barrios afectados ni la oposición municipal (desde la izquierda a Vox) respaldan la nueva propuesta del Ayuntamiento, que plantea unas 3.000 plazas más en la ciudad. Los residentes creen que la idea del ejecutivo de Luis Barcala no resuelve el problema de aparcamiento existente mientras que el resto de grupos políticos aprecian que se trata de una medida recaudatoria. El gobierno popular, por su parte, defiende que la mayor parte de los nuevos aparcamientos (unas 2.500 plazas de zona naranja) serán gratuitos para los residentes y prevé destinar 140 millones al futuro contrato, junto con el servicio de grúa, para los próximos 19 años.