Fuerte rebote en el Ibex 35 tras la tregua en Oriente Medio y el desplome del petróleo
Después de un arranque de semana en negativo, condicionado por la incertidumbre ante la expiración del ultimátum fijado por Donald Trump, la jornada de hoy ha estado marcada por un notable rebote en los mercados. Durante la madrugada se produjo un giro inesperado, la Casa Blanca comunicó un acuerdo para establecer un alto el fuego temporal de dos semanas con Irán. Esta noticia generó una reacción claramente positiva entre los inversores, que interpretaron la desescalada como una señal favorable, impulsando subidas superiores al 3% en los principales índices europeos, incluyendo el francés, el alemán y el español. Este tono optimista también se reflejó en la apertura de Wall Street, donde el S&P 500 y el Nasdaq 100 avanzaron, aunque con menor intensidad. Con las bolsas al alza y el precio del petróleo en descenso, la atención del mercado se centra ahora en la evolución de las negociaciones diplomáticas, que probablemente determinarán la tendencia en las próximas sesiones.
El Ibex 35 ha logrado recuperar el nivel de los 18.000 puntos, firmando una de las jornadas más destacadas del año, con un avance que no se observaba desde el 10 de abril de 2025, cuando la tregua en la política arancelaria actuó como principal catalizador. Entre los valores más alcistas destacan dos compañías que habían sido especialmente penalizadas en semanas anteriores. Por un lado, ArcelorMittal, una de las principales acereras, se ve favorecida por la caída del Brent, que reduce de manera significativa sus costes energéticos. Este escenario de menores costes lleva a los inversores a anticipar una mejora en sus márgenes. En una situación similar, IAG también se beneficia del abaratamiento del petróleo y del jet fuel, lo que mejora sus expectativas operativas, dado que el combustible representa uno de los mayores costes para la compañía.
En el lado negativo del índice se sitúan los valores que habían actuado como refugio durante las tensiones recientes. Repsol encabeza los descensos, afectada por la caída del crudo, que reduce las expectativas de ingresos extraordinarios. No obstante, el precio del petróleo continúa por encima de los niveles contemplados en su escenario base, por lo que las perspectivas siguen siendo favorables. Con retrocesos más moderados aparecen otras compañías energéticas como Solaria, Naturgy o Enagás. De este modo, la dinámica del mercado ha cambiado de forma clara, los valores defensivos pierden terreno, mientras que los más castigados durante la subida del petróleo protagonizan un fuerte rebote.
En el contexto internacional, la apertura de los mercados estadounidenses ha sido más moderada en comparación con Europa. En Estados Unidos, índices con mayor componente de crecimiento o volatilidad, como el Russell 2000 y el Nasdaq 100, registran avances más destacados, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones muestran un comportamiento más contenido.
Desde el punto de vista macroeconómico, se han publicado los datos de inventarios de crudo de la AIE, que han alcanzado los 3 millones de barriles. Esta cifra supera ampliamente las previsiones, que apuntaban a una caída de un millón, aunque se sitúa por debajo del dato previo de 5,4 millones. Este aumento contribuye a reforzar la presión bajista sobre el petróleo y apoya la idea de un mercado energético que comienza a estabilizarse tras varias semanas de elevada tensión.
El precio del petróleo ha registrado una fuerte caída en la sesión, situándose por debajo de los 100 dólares. En términos históricos, se trata del mayor descenso diario desde la pandemia y uno de los más pronunciados de las últimas décadas. Este movimiento responde a un cambio en las expectativas del mercado, si se confirma la reapertura del Estrecho de Ormuz y se reducen las tensiones geopolíticas, se anticipa un aumento de la oferta y una menor disrupción en el suministro, lo que presiona los precios a la baja de forma inmediata.
En este escenario, el oro emerge como uno de los activos más favorecidos. Los inversores empiezan a descontar posibles medidas de estímulo para mitigar el impacto de los costes energéticos, así como un eventual cambio en la política monetaria hacia recortes de tipos de interés, factores que impulsan su atractivo. A esto se suma una debilidad estructural del dólar, vinculada en parte a la menor influencia de Estados Unidos en Oriente Medio y a una tendencia global hacia la diversificación de reservas. Todo ello refuerza el papel del oro no solo como activo refugio, sino también como elemento estratégico en un entorno financiero cada vez más fragmentado.
Por otro lado, Bitcoin también se sitúa entre los activos con mejor comportamiento en la jornada. La mayor estabilidad relativa del entorno impulsa el apetito por el riesgo, favoreciendo a las criptomonedas. Además, Irán introduce un elemento adicional al exigir que los petroleros que atraviesen el Estrecho de Ormuz abonen peajes en criptomonedas, lo que incrementa el protagonismo de estos activos en el contexto geopolítico actual.
Finalmente, el mercado de renta fija también ha experimentado un cambio significativo. Las rentabilidades de los bonos retroceden, reflejando que los inversores comienzan a anticipar un escenario de menor inflación. A pesar de ello, el consenso del mercado sigue apuntando a que el BCE podría realizar dos subidas de tipos en 2026, mientras que en el caso de la Reserva Federal se contempla un escenario más estable, con tipos sin cambios o incluso una única bajada a lo largo del año. En cualquier caso, la reducción de la prima de riesgo geopolítico está contribuyendo a la caída de los rendimientos en la sesión actual.
