Starmer viaja al Golfo para blindar la tregua con Irán
El premier Keir Starmer llegó este miércoles a Arabia Saudí en el marco de su visita a los aliados del golfo para impulsar una solución a largo plazo al conflicto en Irán. Su aterrizaje se produjo apenas horas después de que Donald Trump anunciara una tregua de dos semanas con Teherán, en lo que supone la primera desescalada significativa tras más de un mes de guerra.
Según Downing Street, el objetivo del viaje es "apoyar y sostener el alto el fuego" y avanzar hacia una solución negociada que garantice la libertad de navegación en Ormuz. Con el objetivo de preservar su peso diplomático en un escenario geopolítico cada vez más volátil, el Reino Unido convocó la semana pasada una reunión telemática con representantes de más de 40 países para impulsar una coalición capaz de garantizar la seguridad en esta vía marítima del golfo, por la que transita una quinta parte del petróleo y gas mundial y cuyo bloqueo ha disparado los precios energéticos.
Durante su estancia, que se alargará hasta el viernes, Starmer mantendrá reuniones bilaterales con "socios del golfo" y "líderes regionales", aunque el Gobierno británico no precisó los interlocutores concretos. La agenda incluye también encuentros con personal de la RAF desplegado en la región, encargado de proteger el espacio aéreo aliado.
El riesgo a una crisis energética global
"Debemos hacer todo lo posible para sostener este alto el fuego, convertirlo en un acuerdo duradero y reabrir el estrecho de Ormuz", ha señalado, en un mensaje en el que también subrayó el alivio que la tregua supone "para la región y para el mundo". Londres considera que el cierre de facto del paso marítimo ha elevado el riesgo de una crisis energética global, con impacto directo en los precios y en el crecimiento económico.
La iniciativa británica se inserta en una ofensiva diplomática más amplia. Starmer se ha sumado a una declaración conjunta con líderes de Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y otros aliados occidentales en la que se pide avanzar "rápidamente" hacia un acuerdo negociado. El texto advierte de que solo una solución diplomática permitirá proteger a la población civil iraní, estabilizar la región y evitar un shock energético de gran escala.
Desde el comienzo del conflicto, varios miembros de gabinete han viajado hasta Oriente Medio. El 12 de marzo, la jefa de la diplomacia británica, Yvette Cooper , visitó Arabia Saudí, donde se reunió con tropas británicas y responsables energéticos. A finales de marzo, el secretario de Defensa, John Healey, viajó a Qatar y previamente a Chipre, donde visitó la base de la RAF en Akrotiri tras un ataque con drones. Starmer confía en que esta gira refuerce la imagen del Reino Unido como actor relevante en la gestión del conflicto. Sin embargo, la oposición conservadora ha criticado el viaje, acusando al primer ministro de intentar "parecer relevante" en el escenario internacional.
Proyectar liderazgo
En paralelo, el Gobierno británico ha intensificado sus contactos con socios internacionales para coordinar una respuesta. La semana pasada, la ministra del Interior, Yvette Cooper, reunió a representantes de más de 40 países en una cumbre virtual centrada en la reapertura de Ormuz. También el secretario de Defensa, John Healey, ha viajado recientemente a Qatar y Chipre para reforzar la cooperación militar en la zona.
Pese a este activismo, el papel de Londres sigue siendo limitado. El Reino Unido no participa directamente en las negociaciones entre Washington y Teherán, lo que reduce su capacidad de influencia sobre el resultado final. Aun así, Downing Street defiende que puede desempeñar un papel relevante como facilitador diplomático y como garante de la seguridad marítima.
En el plano interno, la visita no ha estado exenta de críticas. Desde la oposición conservadora se ha cuestionado la utilidad del viaje, al considerar que responde más a la necesidad de proyectar liderazgo que a una capacidad real de incidir en el conflicto. Los liberaldemócratas, por su parte, han respaldado el alto el fuego, pero han advertido de los riesgos de depender de un aliado "impredecible" como Trump.
Starmer regresará al Reino Unido el viernes con un objetivo inmediato: ganar tiempo. Porque, más allá de la retórica diplomática, el éxito de la tregua dependerá de si en estas dos semanas se logran avances reales. De lo contrario, el conflicto podría reactivarse con mayor intensidad, y con él, una crisis energética que ya se perfila como la mayor amenaza económica derivada de la guerra.
