Homenaje a las víctimas de la tragedia del Jet Set
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Ella se viste de perla, rociando gardenia en su cuerpo,
frente al espejo, teje sus canas y se sienta con el pulso tembloroso,
mientras un rojo carmesí se funde en sus labios.
Una sonrisa sutil rasga su velo, ella se dio unos tragos,
– ¿faltará mucho para el lunes? – le preguntó a aquel viejo reloj,
y él se quedó absorto ante tal osadía.
Lúdica y serena bajaba las escaleras,
tan liviana como pluma, como el cigarro que leyó,
no había vuelta atrás, se adornó de plata y oro;
el objeto en su mano fue la brújula que la llevó.
Allá en la disco negra… lugar que es toque de queda para ricos y peloteros,
blancos y clase media, lugar donde se baila y se canta, se bebe y se encanta.
Allá en la disco negra… donde todos confían,
donde van las familias, lugar peculiar donde caras conocidas te vas a encontrar.
Allá en la disco negra… donde van los amigos y consumen sus penas,
donde van los amantes y nadie los ve.
Allá en la disco negra… donde van los artistas,
y como pájaro en nido abren sus alas e impulsan su voz.
Allá en la disco negra… el lugar más seguro, donde los dueños te cuidan
y si estás en cinta, corona de espinas.
Pero hoy es diferente… Un aire frío se apoderó de la sala de esta mujer y ella se vistió de tul, su rostro pálido y grisáceo denotan cansancio, de nuevo se esparció gardenia.
Una cruz en su pecho y en sus manos, un lirio japonés; aúllan los perros del barrio. Doce de la media noche y yo me despierto ahogado en sudor.
Allá en la disco negra… en la madrugada del martes sonó un estruendo,
cuyos filos amputaron las manos de Themis y Afrodita,
las diosas del amor y la justicia.
Allá en la disco negra… 236 almas no saben lo que sucedió,
tocaron las puertas del abismo sin respuesta alguna, Anubis estaba enojado,
Hades no lo permitió.
Allá en la disco negra…en la oscuridad y el silencio,
se escuchaban los gritos de dolor por la traición de quien dijo ser hermano y amigo.
Allá en la disco negra… se funden las prendas, los niños sin abrigo,
sin juguetes y sin educación.
Allá en la disco negra… sube la sangre hasta el cielo, como pasó con Abel,
señalando la cabeza de quien ocultó su vileza, errando por el mundo sin tener descanso alguno.
Allá en la disco negra… se quedó mi alma en pena y se seca mi garganta como un desierto, se me rastrilla el espíritu y mi corazón bota pus de cuando en vez.
Cientos de historias atrapadas, millones de sueños rotos. Gente valiosa que no volverá.
Nueva vida en el vientre joven de la recién casada. Alma inocente que no conocerá los rayos de sol.
Los días son más largos desde que todo se derrumbó. ¿Hasta cuándo será este grito de impotencia y de dolor?
Este poema fue escrito con todo mi amor y respeto en honor al aniversario del fatídico 8 de abril del 2025 que está próximo a conmemorarse. Dándole un abrazo solidario a cada persona afectada por esta tragedia y pido a Dios que le haga justicia al pueblo dominicano, porque esta lucha no es solamente de ustedes.
Mi intención con esta pieza artística no es herir a nadie, es solo una expresión distinta de dolor.
¡Muchas gracias!
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