Por qué cumplir años no te hace más sabio: esto es lo que dice la psicología
La experiencia no solo aporta conocimientos, sino también una comprensión más profunda de la vida. Permite reaccionar mejor, anticipar situaciones, mantener la calma o entender que muchas cosas requieren tiempo. También ayuda a asumir que nada es permanente y que analizar cómo se ha actuado en el pasado puede ofrecer herramientas útiles para afrontar nuevos retos.
Sin embargo, según una investigación publicada en la National Library Medicine, no es la edad en sí misma la que hace más sabias a las personas, sino la forma en que cada individuo responde a lo que le ocurre a lo largo de su vida.
La tolerancia a la incertidumbre
Los psicólogos denominan esta capacidad como tolerancia a la angustia o a la incertidumbre. Se trata de la habilidad de una persona para soportar estados emocionales o físicos negativos, no porque le resulten agradables, sino porque es capaz de convivir con ellos sin evitarlos de inmediato.
Diversos estudios han demostrado que quienes tienen una baja tolerancia a la incomodidad tienden a huir de ella de forma automática. Ante situaciones que generan incertidumbre, pueden cambiar de tema, enfadarse, bloquearse o aferrarse a ideas que les devuelvan una sensación de seguridad, aunque esta no sea real.
El coste de evitar la incomodidad
Esa evitación puede resultar útil a corto plazo, ya que proporciona una sensación de protección. Sin embargo, a lo largo del tiempo tiene consecuencias negativas, ya que frena el proceso de aprendizaje. Al evitar lo incómodo, se pierde la oportunidad de crecer y desarrollar una mayor comprensión de la vida.
Aunque algunas investigaciones señalan que las personas mayores pueden tener más dificultades para adaptarse a cambios —reflejadas en frases como “esto siempre se ha hecho así” o “yo soy así”—, también muestran que otras logran ser más flexibles que muchos jóvenes. Esta diferencia depende en gran medida de los hábitos y aprendizajes adquiridos a lo largo de los años.
Flexibilidad frente a rigidez
Un estudio de la Revista Canadiense sobre el envejecimiento, publicado en Cambridge, concluyó que la rigidez, especialmente en el ámbito social, está vinculada a una peor adaptación general. Por el contrario, quienes se adaptan mejor a los cambios también presentan un mayor bienestar mental.
La ambigüedad como clave de la sabiduría
Otra investigación de 2025, publicada en Personality and Individual Differences, reveló que la tolerancia a la ambigüedad está directamente relacionada con la sabiduría, incluso teniendo en cuenta otros factores. Las personas capaces de manejar información incierta o contradictoria tienen más probabilidades de desarrollar un juicio equilibrado y una perspectiva más amplia.
La sabiduría, en este sentido, no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber actuar en contextos donde no las hay, donde existen diferentes puntos de vista y es necesario tomar decisiones sin certezas absolutas. Esta capacidad solo se adquiere al enfrentarse a situaciones incómodas.
Salir de la zona de confort
Otro rasgo habitual en las personas sabias es su capacidad para convivir con la incomodidad y aceptar la incertidumbre. Con el tiempo, aprenden que cuestionar sus propias ideas no pone en riesgo su identidad, lo que les permite mostrarse más abiertos, curiosos y dispuestos a cambiar de opinión.
En definitiva, quienes desarrollan mayor sabiduría con la edad no son necesariamente los más inteligentes, sino aquellos que han mantenido una actitud abierta y han seguido enfrentándose a lo desconocido, sin dejar de salir de su zona de confort.
