El alza de precios dispara el gasto en alimentación: el 85% de hogares españoles ya lo sufre
- Los productos que más suben: básicos cada vez más caros
- Menos desperdicio en plena presión económica
- Planificar y reutilizar, las claves del ahorro
- Diferencias por perfiles: edad, género y nivel educativo
- Más conciencia ecológica, pero con límites
- El precio, principal barrera para cambiar el consumo
- Diferencias territoriales en el consumo responsable
La subida de precios, especialmente en productos básicos, ha elevado el gasto de forma generalizada y ha obligado a las familias a ajustar sus hábitos para llegar a fin de mes.
Los productos que más suben: básicos cada vez más caros
El incremento no es homogéneo, pero sí especialmente visible en alimentos habituales. Según los últimos datos del IPC (Índice de Precios de Consumo), los huevos lideran las subidas con un aumento del 30,1% en el último año. Les siguen las hortalizas como tomate, calabacín y pimiento, con un alza del 15,2%.
También se encarecen productos esenciales en muchas dietas. Las legumbres verdes han subido un 9,7%, las frutas tropicales un 8,6% y el café un 8,3%. A estos se suman otros incrementos relevantes en cítricos (7,6%), carne (5,9%), pescado (5,5%) o chocolate (6%).
El resultado es una cesta de la compra cada vez más costosa, incluso manteniendo los mismos hábitos de consumo.
Menos desperdicio en plena presión económica
En este contexto, los hogares han comenzado a reaccionar. La subida de precios ha convertido la reducción del desperdicio alimentario en una prioridad.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2024 el desperdicio se redujo un 4,4%, hasta los 1.125 millones de kilos.
La tendencia refleja un cambio de mentalidad. Aprovechar mejor los alimentos ya no es solo una cuestión ambiental, sino también económica. Medir lo que se compra, planificar y reutilizar se han convertido en estrategias clave para contener el gasto.
Planificar y reutilizar, las claves del ahorro
El cambio se traduce en hábitos concretos. Más del 95% de la población afirma aplicar medidas para evitar tirar comida. Entre ellas, destacan la cocina de aprovechamiento (61,7%) y la planificación de la compra (61,3%), prácticas ya mayoritarias.
También ganan terreno otras fórmulas como la compra de productos rebajados por proximidad a la fecha de consumo (31,2%) o el uso de aplicaciones específicas (9,1%).
Solo un 4,8% reconoce no hacer nada para evitar el desperdicio, según el estudio de Triodos Bank sobre conductas sostenibles.
Diferencias por perfiles: edad, género y nivel educativo
El análisis por grupos muestra diferencias claras. La cocina de aprovechamiento está más extendida entre mujeres (63%), personas mayores de 56 años (68,1%) y quienes cuentan con estudios superiores (65,1%).
En cambio, la planificación de la compra presenta una mayor igualdad entre hombres (61%) y mujeres (61,6%), aunque destacan los Millennials (64,5%) como los más organizados. También sobresalen quienes están en activo (64,6%) y con mayor nivel formativo (68,7%).
Por su parte, los jóvenes adoptan otras estrategias. La Generación Z lidera la compra de productos rebajados (39,5%)y el uso de aplicaciones para aprovechar alimentos, con un 14,7% que recurre a estas herramientas.
Más conciencia ecológica, pero con límites
Paralelamente, crece el interés por el origen de los productos. El 65,1% de la población tiene en cuenta las etiquetas ecológicas en sus decisiones de compra, una cifra ligeramente superior a la del año anterior.
Además, aumenta hasta el 14,6% el porcentaje de consumidores que lo considera en todos los productos. Este avance se produce al mismo tiempo que disminuyen quienes solo valoran estos criterios si no afectan al precio.
Las mujeres muestran mayor sensibilidad (68,8%) que los hombres (61,2%), y los jóvenes de entre 18 y 25 años encabezan esta tendencia con un 69,1%.
El precio, principal barrera para cambiar el consumo
A pesar de esta mayor conciencia, el factor económico sigue siendo determinante. Con un salario mediano de 2.001,4 euros mensuales, al menos el 7,5% de los ingresos se destina a alimentación.
El impacto es mayor en algunos hogares. En los de dos miembros, un 43,7% destina entre 251 y 400 euros al mes, mientras que solo un 13,4% se mantiene por debajo de los 150 euros.
Aunque más del 40 % de la población consume productos ecológicos semanalmente, el precio sigue frenando su expansión. Ocho de cada diez personas aseguran que comprarían más si fueran más baratos, una tendencia que incluso crece respecto a 2024.
Este efecto es especialmente visible entre personas de 26 a 40 años (83,9%), con estudios superiores (84,2%) y en empleo activo (83,4%).
Diferencias territoriales en el consumo responsable
Por comunidades, la mayor atención a etiquetas ecológicas se registra en el País Vasco (74,4%), la Comunidad de Madrid (73%) y Baleares (69,5%).
En el lado contrario se sitúan Castilla-La Mancha, Aragón y Murcia.
