Pogacar, siete años sin bajar del podio
«Tengo un problema, hay un fenómeno corriendo por ahí. Hice todo lo que tenía que hacer, pero había alguien más fuerte. No hay nada que hacer», decía Mathieu van der Poel después de ceder, una vez más, ante Tadej Pogacar en el Tour de Flandes.
El esloveno sólo ha participado en tres carreras esta temporada y ha ganado las tres: Strade Bianche, Milán-San Remo y Tour de Flandes. Dos monumentos y otro que lo parece. «No gano demasiado, ¿no? Así que cuando gano, hay presión para ganar. Hasta ahora, todo ha ido perfectamente para mí», decía Tadej después de ganar en Flandes.
Su siguiente objetivo es ganar la París-Roubaix este domingo, el único monumento que tiene pendiente. Y después, querrá ganar los cinco monumentos en el mismo año. Ya ha ganado en San Remo y en Flandes. Por delante le quedan Roubaix, Lieja y Lombardía, donde ha ganado los cinco últimos años. Domina todos los terrenos.
Pogacar no se detiene, aunque en público no lo admita. «Ganar una carrera, no ya un monumento, es difícil en el ciclismo. Incluso si tienes el mejor día, las mejores piernas, todo tiene que encajar», dice. «No creo que este año pueda ganar los cinco», añade. Aunque si hay alguien capaz de hacerlo es sólo él. Hace dos años ya renunció a disputar la Vuelta a pesar de que la carrera española era su oportunidad de ganar las tres grandes en un mismo año. Algo que nadie ha conseguido y que nadie más que él puede lograr.
De momento prefiere ir «carrera a carrera». Y son los monumentos los que le ocupan ahora. Ha ganado doce en toda su carrera y sólo Eddy Merckx, con 19, ha ganado más monumentos que él. Pero ganar los cinco en el mismo año es algo que nunca nadie ha conseguido.
Las 525 victorias de Merckx le quedan muy lejos, inalcanzables incluso para él, que suma 111. En septiembre alcanzará los 28 años y el riesgo de agotamiento es más mental que físico para él. «Va a morir antes psicológicamente que físicamente. Se le vio en el Tour que en los últimos días ya psicológicamente iba muerto», explicaba Luis León Sánchez hace unos meses en La Razón.
Pero mientras, su manera de correr es atractiva para el espectador e inalcanzable para los rivales. El esloveno lleva desde 2020 ganando la primera carrera que corre en el año. Aunque sea tan exigente como la Strade Bianche de este año. Siete años seguidos con la costumbre de ganar en su debut de la temporada. Y sin renunciar a su estilo de ataques lejanos y poderosos. «Nunca tengo miedo de perder porque siempre doy todo lo que tengo. Quizá el podio de Madrid esté a mi alcance», decía ya en 2019 durante la Vuelta a España en la que se presentó al mundo con tres victorias de etapa y su primer podio en una grande. Ya avisaba entonces de lo que venía.
Desde que ganó por sorpresa su primer Tour en 2020 nunca ha bajado del segundo puesto en una vuelta por etapas, ya sea de tres semanas o de una. Y su peor resultado desde entonces en los monumentos es el quinto puesto de la Milán-San Remo en 2022. En los Mundiales, lleva tres años sin bajarse del podio. Fue tercero en 2023, antes de ganar los dos últimos.
Ese es otro de los retos que tiene pendientes, convertirse en el primer corredor que gana cuatro Mundiales. Lleva dos, de manera consecutiva, a uno de Binda, Van Steenbergen, Freire, Sagan y Merckx. Siempre Merckx. Pogacar espera igualar este verano los cinco Tours del belga, los mismos que Anquetil, Hinault e Indurain. Dos menos de los que ganó con ayuda farmacológica Lance Armstrong. Quizá sea ese su reto definitivo, superar a Armstrong y al dopaje.
