Ruta por el sur de Francia entre viñedos, lagos y pueblos medievales cerca de Toulouse
Basta recorrrer unos cuantos kilómetros fuera de nuestras fronteras para tener garantizado un cambio de aires, entre maravillosas localidades de ambiente medieval y atmósfera fascinante. Y sí, lo reconocemos: somos unos enamorados de los pueblos de Francia. Si te preguntas cuáles son los más bonitos, la respuesta es difícil porque hay tantos y da para tantos viajes, que resulta realmente complicado quedarse con uno solo. Lo que sí te garantizamos es que durante esta ruta por el sur y en una experiencia de lo más completa, disfrutarás de alguno de los entornos medievales más pintorescos entre paisajes verdes y un ambiente único.
Castelnau de Montmiral, un remanso de paz
Nuestra ruta comienza en Castelnau de Montmiral, uno de los pueblos fortificados más bellos de la zona. Ubicado en lo alto de una colina, pasear por sus calles y adentrarte entre sus callejones medievales con históricas casas de piedra y entramado de madera se convertirá en una auténtica vuelta al pasado.
Uno de los lugares más llamativos es la Plaza de los Arcades, donde los martes por la mañana se celebra un pequeño mercado al aire libre con productos locales y que tiene a gala ser una de las más bellas del sur de Francia. Tampoco te pierdas la Puerta de los Garrics (declarada Monumento Histórico) y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XV. De su interior destacan los techos abovedados en tono azul y una cruz relicario, además de otros objetos pertenecientes a los apóstoles que están guardados en bolsas de seda.
Puycelsi, encanto medieval y vinos de renombre
Tomándo la carretera que bordea el Valle de Vère y en un recorrido de tan solo 13 kilómetros llegarás hasta Puycelsi, uno de los pueblos más bonitos de Francia. Encaramado en lo alto de una enorme roca, el pueblo mantiene todo el encanto medieval como podrás comprobar paseando entre sus calles empedradas con viviendas de piedra. Sus murallas, las dos impresionantes torres y las puertas fortificadas suman también a los numerosos atractivos. Durante el paseo llegarás a la iglesia de Saint Corneille donde encontrarás la escultura de un cerdo, ligada a una leyenda local. Además, por su ubicación, Puycelsi ofrece espectaculares vistas a la campiña que podrás disfrutar con un relajado paseo por el antiguo camino de ronda.
Y si eres amante del enoturismo, estarás encantado de saber que los viñedos que rodean la colina de Puycelsi forman parte de la zona vinícola de Gaillac, una de las más antiguas de Francia. Sus vinos son a menudo comparados con los de la Toscana italiana.
Brassac, el pueblo de los dos castillos
Nada más llegar lo primero que te sorprenderá son los dos castillos medievales enfrentados a ambas orillas del río Agoût y conectados por un puente de piedra del siglo XII, que es la joya de la localidad. Uno de los castillos alberga al actual Ayuntamiento. Pero además, Brassac seduce con el ambiente relajado del entorno y la atmósfera única de sus callejones. Recorriendo el tranquilo casco antiguo de arquitectura medieval llegarás a la iglesia de San Jorge, el principal templo de la localidad.
Además de su rico patrimonio, en Brassac la naturaleza se convierte en protagonista mires donde mires. Y no solo el pueblo está rodeado de naturaleza exuberante, también muy cerca se encuentra el macizo granítico de Sidobre, una zona que además de sus espectaculares paisajes es ideal para actividades y deportes al aire libre.
Lac du Merle
No te tendrás que desplazar mucho (a penas 10 kilómetros) para sumergirte en un espacio naturale tan relajante como bello. Este pintoresco lago del departamento del Tarn es también un punto de partida para realizar diferentes rutas senderistas entre formaciones de granito y bosques misteriosos.
