Galindo y el punto final con la selección
A los que la veían anotar triples, decidir partidos o enseñar su defensa en la selección nacional cubana de baloncesto, les digo que ya no la verán más con el uniforme de las cuatro letras. Anisleidys Galindo, una de las mejores jugadoras de nuestro país en el presente siglo, el pasado año solicitó su baja del elenco antillano, tras más de una década de servicios, por razones que van desde la parte familiar hasta el lado motivacional.
La pinareña, que hoy cuenta 37 años y se mantiene activa en el primer circuito de El Salvador, conversó con Juventud Rebelde y lo primero que reconoció fue que pedir su liberación del equipo Cuba, a mediados de 2025, resultó una decisión muy dura. Conversó un día con su madre y le explicó que sentía la necesidad de darle paso a atletas jóvenes en ascenso, con mucha hambre de básquet, a la vez que deseaba pasar más tiempo de calidad con su familia, especialmente con su hija Ana Lía.
Medallista de bronce en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, aseguró que otro motivo de peso en su determinación fue sentirse muy desmotivada. Relató que tanto ella como sus compañeras pasaron meses y meses entrenando fuertemente con vistas a un torneo internacional clasificatorio que, en definitiva, no se celebró. Ese desencanto fue la gota que rebasó el vaso. No obstante, ella, tan disciplinada y comprometida con la selección, le hizo un guiño al futuro cuando dijo que no negaría un eventual regreso si se encontraba en condiciones físicas y deportivas.
Galindo, en la actualidad una de las extranjeras del club San Salvador, de la Liga Mayor de Baloncesto Femenino (Torneo Apertura), tiene completamente definidas las razones que le han permitido todavía ser hoy una jugadora de valor en el destino que elija: mantener seriedad en la preparación, no confiarse nunca, continuar enfocada en los propósitos y entender lo mejor posible cada aspiración. Recuerda que tras finalizar el Torneo Clausura 2025, apenas tomó una semana de asueto y luego retornó a los entrenamientos porque comprende que trabajar el físico ayuda a la capacidad de resistencia, ya sea para un partido o una temporada entera.
Anisledys recibió ofertas de conjuntos de México y Angola para el verano de este año, pero eligió permanecer en El Salvador porque prioriza la tranquilidad y el buen ambiente que siempre ha disfrutado en la nación centroamericana con su plantel San Salvador, que le ha permitido ser campeona más de una vez, MVP y conquistar varios lideratos.
«En este elenco siempre ha existido la unidad, como te he dicho en otras ocasiones, es una verdadera familia. Los padres de varias de las jugadoras han apoyado al club en todo momento, los dirigentes igual. En San Salvador somos dos cubanas, el resto son naturales de aquí y algunas de ellas pertenecen al colectivo nacional salvadoreño. Juntas hemos conseguido notables desempeños en una liga que cada contienda se vuelve más exigente, gracias a su organización y a la llegada de más extranjeras».
