El Papa León XIV habla de la guerra con el presidente de Ucrania y de Israel
El Viernes Santo, la jornada en la que la Iglesia conmemora la muerte de Cristo, León XIV quiso mostrarse especialmente cerca de quienes hoy están viviendo su particular calvario por culpa de la escalada de violencia global. Si por la tarde en la basílica de San Pedro besó los pies de Jesús crucificado y por la noche tenía previsto portar él mismo la cruz el Coliseo Romano en un viacrucis que clamará por la paz mundial, por la mañana Robert Prevost realizó dos llamadas significativas a dos de los principales focos de conflicto del planeta. El Pontífice agustino telefoneó al presidente de Israel, Isaac Herzog, y al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
A través de un comunicado, la Santa Sede confirmó que el Papa y Zelenski mantuvieron una conversación «cordial», en la que León XIV felicitó las Pascuas al mandatario europeo y «reafirmó su cercanía al pueblo ucraniano». «A continuación, abordaron la situación humanitaria, haciendo hincapié en la urgencia de garantizar que la ayuda necesaria llegue a las personas afectadas por el conflicto», reza la nota vaticana. En el diálogo también se subrayaron los esfuerzos para promover iniciativas humanitarias, especialmente en lo que respecta a la liberación de prisioneros, una cuestión en la que está especialmente implicada la Santa Sede. Con este punto de partida, en el diálogo que mantuvieron por teléfono, ambos también mostraron «la esperanza de que, con el compromiso y la cooperación de la comunidad internacional, cesen las hostilidades lo antes posible y se alcance una paz justa y duradera».
Con este comunicado vaticano por delante, el equipo de Zelenski desveló que el presidente condenó ante el Papa los últimos ataques de Rusia durante Semana Santa. Es más, el propio líder ucraniano expresaba en sus redes sociales para detallar que su conversación aconteció «en el preciso momento» en el que Ucrania estaba siendo bombardeada por Rusia y «cientos de mártires» sufrían el impacto de «decenas de misiles».
«El ataque se ha estado produciendo en oleadas desde anoche, y al menos cinco regiones ya han sido atacadas. Ni una sola hora de paz para nuestro pueblo, y esta es la respuesta de Rusia a nuestra propuesta de un alto el fuego en Pascua», lamentaba Zelenski en su perfil de la red social X. El diálogo entre los dos no se circunscribió solo a la esfera ucraniana, sino que también abordaron la crisis abierta en Oriente Medio y la región del Golfo.
Además, Zelenski expresó su «gratitud» a la Santa Sede por la ayuda prestada para el regreso de niños secuestrados y por toda la asistencia humanitaria facilitada durante este difícil invierno. Y no se quedó ahí ni en pedirle oraciones al Papa, esto es, que «recuerde a Ucrania, al pueblo ucraniano, y ore por la paz de nuestra nación». Además, invitó al Santo Padre a realizar una visita apostólica en Ucrania.
Con este guante lanzado, León XIV mantuvo en otro momento a lo largo de la mañana un diálogo telefónico con Isaac Herzog. El punto de partida fue el intercambio de felicitaciones con motivo de las festividades del Pésaj judío y la Pascua cristiana, pero el epicentro fue la guerra con Irán.
«Durante la conversación, se reiteró la necesidad de reabrir todos los canales posibles de diálogo diplomático para poner fin al grave conflicto en curso y lograr una paz justa y duradera en todo Oriente Medio», señalaba la Santa Sede en el comunicado en el que daba cuenta de lo ocurrido. A la par, el Vaticano relató cómo el Papa remarcó en su exposición «la importancia de proteger a la población civil y promover el respeto al derecho internacional humanitario».
Desde el Gobierno israelí explicaron que en la llamada «abordaron la guerra con Irán, incluyendo la constante amenaza de ataques con misiles por parte del régimen iraní y sus grupos terroristas afines» contra personas «de todas las religiones en la región». En esta nota facilitada por gabinete de Herzog, también se pudo leer que se abordó la situación en Líbano.
De la misma manera, Herzog habría verbalizado al Papa la relevancia de las relaciones entre Israel y la Santa Sede, así como con la Iglesia católica y las comunidades cristianas en todo el mundo, y abogó por la cooperación entre líderes políticos y religiosos en la lucha contra el antisemitismo. Es más, incluso se comprometió a «garantizar la seguridad de las comunidades cristianas a ambos lados de la frontera».
Lo cierto es que esta llamada entre el Papa y el presidente israelí llega en un momento especialmente tenso puesto el pasado Domingo de Ramos, la policía del país prohibió la entrada en la basílica del Santo Sepulcro a la máxima autoridad de la Iglesia católica en Tierra Santa, el patriarca latino y cardenal Pierbattista Pizzaballa. Este suceso sin precedentes impidió celebrar la correspondiente misa. La crisis institucional que se generó fue tal que este Jueves Santo sí se le permitió acceso al templo, aunque tuvo que celebrar la eucaristía a puerta cerrada.
Con estos telefonazos, León XIV se dirigió a las cinco de la tarde a la basílica epicentro del catolicismo para presidir la celebración de la Pasión del Señor. Al tratarse de un acto de especial recogimiento, el Papa no pronuncia homilía, sino que es tradición que la reflexión sobre el Evangelio corra a cargo del predicador de la Casa Pontificia, que es el fraile capuchino Roberto Pasolini.
