Cristianos "asediados" en Qlayaa: «Somos personas de fe y ahora aún más»
En el pueblo cristiano de Qlayaa, en el sur del Líbano, el repique de las campanas que llaman a misa esta Semana Santa se entremezcla con el sonido de las bombas que caen en los alrededores, pero sus casi 3.000 habitantes están más deseosos que nunca de celebrar estas fechas.
Quieren solemnizar que Dios les está protegiendo en medio de la guerra, de los bombardeos de Israel que resuenan con frecuencia a escasa distancia y de los cohetes del grupo chií libanés Hizbulá que sobrevuelan la aldea camino al otro lado de la frontera, a tan solo unos kilómetros de aquí.
"La semana pasada para el Domingo de Ramos, la iglesia y los alrededores de la iglesia estaban llenos de gente. Aquí aún estamos 700 familias y todas las familias, hijos, hijas, niños, estamos siempre al lado de nuestra iglesia", dice a Efe el vecino James Farah.
Al atardecer del Miércoles Santo, los vecinos van llegando uno tras otro a la iglesia San Jorge de Qlayaa, respondiendo al llamado de las campanas que repican incesantes entre el zumbido de los cazas israelíes volando a baja altura y las bombas que van dejando caer.
Tanto la nave principal como la balaustrada del segundo piso están ya hasta arriba cuando el padre Antonios Farah comienza a columpiar el botafumeiro, dando comienzo a los ritos de un día que los cristianos maronitas, mayoritarios en este pueblo, conocen como Miércoles de Job.
"Ahora celebramos la Semana Santa, hoy es el Miércoles de Job y por eso tenemos ahora una celebración para este día. Vamos a celebrar todos los días, si Dios lo quiere, desde hoy hasta Pascuas y todos los días vamos a celebrar todo", explica a Efe el cura de Qlayaa.
"Las personas que viven en nuestro pueblo son personas de fe desde antes hasta ahora y con la guerra que hay aquí ahora la gente quiere celebrar más. Quiere decir que Dios está con nosotros cada día y ahora más que antes, más que todos los otros días", agrega Farah.
Sobre la fachada de la iglesia se erige una gran fotografía de su predecesor, el padre Pierre al Rahi, fallecido en un ataque israelí el pasado 9 de marzo y la única víctima mortal causada por el conflicto hasta ahora en Qlayaa.
Aunque Israel cambió posteriormente su versión para acusar a Hizbulá del lanzamiento contra Al Rahi, este mismo jueves la organización Legal Agenda concluyó en su investigación de los hechos que el proyectil había salido de una zona en la que están desplegadas las tropas israelíes.
Esta es una de varias aldeas cristianas cercanas a la divisoria donde la población se niega a abandonar sus casas, pese a que casi todo el sur del Líbano, mayoritariamente musulmán chií, permanece desplazado de forma forzosa desde hace casi un mes.
