Mónica García mete a los pacientes, de manera unilateral, en medio del conflicto médico
La última ocurrencia de la ministra de Sanidad, Mónica García, para tratar de "solucionar" el conflicto médico por el Estatuto Marco le ha vuelto a salir rana. García, que lleva toda la semana haciendo campaña sobre sus esfuerzos y los de su equipo para "poner fin a los paros", vendiendo que "la voluntad de acuerdo con el Comité de Huelga médico es amplia y transversal" y mandando el mensaje a los sindicatos médicos de que, si no se desbloquea el conflicto es, básicamente, por su culpa, ha informado hoy a las organizaciones sindicales de que ha convocado "como observadores independientes" a representantes de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (PoP) para la reunión del próximo martes 7 de abril.
El lunes, el Comité de Huelga recibió un email, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, desde la dirección general de Ordenación Profesional, que lidera Miguel Ángel Mañez, en el que se le informaba de que, "siguiendo con las directrices acordadas en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns)" el Ministerio de Sanidad proponía "la participación de dos organizaciones de pacientes como mediadores para realizar funciones de observadores independientes" en el marco del proceso negociador. Las dos organizaciones eran el Foro Español de Pacientes (FEP) y la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (PoP).
La primera sorpresa del comité fue la referencia al consenso en el Cisns, cuando la idea de proponer a los pacientes como mediadores había sido una iniciativa puntual de dos consejeros de Sanidad (de País Vasco y Canarias) -que iniciamente fue rechazada por la ministra- y no había sido ni votada ni aceptada por el resto de autonomías en la reunión del pasado viernes. Es más, tanto la Comunidad de Madrid como Extremadura han dirigido esta semana sendas cartas a Mónica García para rechazar la intermediación de los pacientes en el proceso de negociación con la profesión médica.
La segunda, que Sanidad impusiera esta mediación de manera unilateral, rompiendo el compromiso de que la entidad u organización elegida lo fuera de manera consensuada por las partes. Y, la tercera y más importante, que el Ministerio centrara su atención en este recurso de la mediación sin atender los asuntos esenciales que el comité les había pedido para esta segunda reunión después de meses sin contacto, es decir, documentación y propuestas reales.
Por ello, como ha podido saber este periódico, desde el comité han respondido oficialmente al Ministerio de Mónica García solicitando un aplazamiento de la reunión, "al no haberse dispuesto hasta la fecha de la documentación necesaria para su adecuada preparación por la parte social". Además, las organizaciones que lo integran han puntualizado que "cualquier asistente invitado a participar en las reuniones, ajeno al Ministerio y al Comité de Huelga, deberá ser consensuado previamente por ambas partes".
¿Por qué la PoP y no otras?
Entre el lunes y hoy, Sanidad se ha decantado por la PoP como "observador independiente" en el proceso de negociación, eliminando al Foro de la ecuación. El movimiento se entiende mejor si se analiza junto a estos dos hechos. El pasado jueves, un día antes del pleno del Cisns, la presidenta de la PoP, Carina Escobar, declaraba frente al Ministerio de Sanidad que los pacientes estaban "padeciendo esta huelga desde la confusión, sin entender por qué el Estatuto Marco no es suficiente para nuestros médicos". "Pedimos que se establezcan vías de diálogo constructivo y que no pasen por más vías de huelga", señalaba. Asimismo, la representate se ponía a disposición de las partes para ayudar a desbloquear la situación.
Por su parte, el presidente del FEP, Andoni Lorenzo Garmendia, publicó el domingo en sus redes sociales una reflexión sobre la "inquietud" que le producía "la propuesta de la Consejería de Salud del país vasco (PNV) de delegar la mediación de un conflicto laboral en una organización de pacientes". Entre otros aspectos, destacaba que "una negociación laboral es un proceso de alta complejidad que exige expertos en derecho y relaciones de trabajo. Delegar esta responsabilidad en una asociación de pacientes, cuya misión es asistencial y no jurídica, genera una incertidumbre innecesaria. No se puede situar en el centro de un conflicto al perjudicado por él. Dónde está su independencia. El paciente es el centro y la razón del sistema, el fin propio de la resolución de este conflicto".
La pregunta de por qué Sanidad se ha decantado por la PoP se responde sola.
