Prudencia, ahora y siempre
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
En esta época del año, Semana Santa, y siempre es necesario apelar a la prudencia. Es un momento en el que los dominicanos requieren paz, calma, serenidad, comprensión y recogimiento espiritual y corporal.
El “Operativo Proteger y Servir Semana Santa 2026” ya está en marcha, con un despliegue de más de 35,000 efectivos entre Policía Nacional y Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad en playas, ríos, carreteras y centros turísticos durante el asueto que concluirá el próximo domingo 5 de abril.
De acuerdo a las autoridades, los efectivos estarán apostados en playas, ríos, balnearios, carreteras, autopistas, centros turísticos y zonas urbanas de alta movilidad, para preservar vidas, proteger bienes y garantizar un ambiente seguro y ordenado durante la Semana Mayor.
Todo esto sin descuidar la necesaria vigilancia en barrios, calles y callejones del país, en los que la perversidad y la maledicencia de algunos siempre andan rondando para dañar a hombres, mujeres, niños o ancianos, cuyas realidades sociales los hace vulnerables al mal.
Es un plan integral que incluye patrullaje preventivo, con el incremento de rondas en zonas de alta concentración de personas; asistencia vial, para el control del tránsito en carreteras y autopistas para reducir accidentes; labores de inteligencia; así como vigilancia estratégica para anticipar incidentes.
Semana Santa es la etapa del año que mucha gente aprovecha para conocer nuevos espacios, visitar familiares en el lugar natal, disfrutar playas, ríos y montañas y recorrer las de por sí muy peligrosas carreteras del país y los menos, con todo el derecho, viajan a otras partes del mundo.
Otros se acogen con pasión al recogimiento que, en sí misma, encierra esta etapa del año y apenas acuden a las iglesias y a los templos, en cumplimiento del calendario que cada una de las denominaciones religiosas elabora y que suelen compartir con suficiente tiempo de antelación con sus feligreses y congregantes, según sea el caso.
Es una oportunidad invaluable para la introspección y el crecimiento espiritual y tiempo propicio, hoy más que nunca, para recordar la importancia de la prudencia y el recogimiento, tanto en lo espiritual como en lo cotidiano.
Reflexionar con calma y paz permite reconectar con la fe, evaluar decisiones y fomentar un ambiente de entendimiento, respeto y armonía.
La prudencia es y seguirá siendo clave en todo momento, sobre todo, cuando algunas familias mantienen la tradición de viajar, lo que hace aún más relevante la conciencia sobre la seguridad vial, la prevención de incidentes y accidentes, y la búsqueda del bienestar común.
En el ordenamiento jurídico, político y constitucional de República Dominicana, el Estado cuenta con el mayor peso en la responsabilidad de garantizar bienestar y protección a la gente, pero no todo se debe dejar a esa instancia, cuyas estructuras lucen cada vez más debilitadas y desvencijadas.
Es importante que cada quien asuma con carácter el reto que representa la protección de la vida. Hay que hacerlo con responsabilidad individual, a favor de la familia y del colectivo, en sentido general.
Reflexionar sobre el concepto de que el verdadero significado de la Semana Santa no radica sólo en tradiciones externas, sino también y, sobre todo, en la transformación interna.
En este año, se suman condiciones meteorológicas, cuyos pronósticos no son tan comunes en Semana Santa: lluvias repentinas que pueden complicar la logística en carreteras balnearios y otras zonas turísticas.
Se impone, como compromiso, la colaboración ciudadana porque el éxito del operativo dependerá en gran medida de la responsabilidad individual y comunitaria, o sea, de cómo se comporte la sociedad.
¡Vamo´ arriba! Toque la puerta, despierte a doña Prudencia, no salga sin ella. Deje que esa virtud se convierta en su insustituible compañera en Semana Santa y siempre.
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