Ni gimnasia facial ni cremas: por qué besar es el mejor "lifting" natural
El próximo 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, una fecha que pone en valor este gesto como símbolo de amor, afecto y conexión emocional. La elección de la fecha conmemora el beso más largo de la historia, registrado en Tailandia en 2013, que duró 58 horas, 35 minutos y 58 segundos, según el Libro Guinness.
El beso tiene un profundo valor simbólico y cultural: puede ser una muestra de saludo, de amor romántico o familiar, y constituye una forma de comunicación no verbal que expresa afecto, intimidad y compromiso sin necesidad de palabras.
En España, el beso de Iker Casillas y Sara Carbonero tras la final del Mundial de Sudáfrica 2010 se mantiene como el más icónico para el 78% de la población según una encuesta de Cheerz, empresa líder europea de impresión fotográfica desde el móvil. Otros besos que han dejado huella incluyen el de Britney Spears y Madonna en los MTV VMAs de 2003 o el primer beso público de Taylor Swift y Travis Kelce, considerados icónicos por el 12% y 5% de las personas respectivamente.
Besos en redes sociales: emociones, vínculos y cultura
Las redes sociales han convertido los besos en un escaparate emocional. El 61% de las personas considera que las fotos compartidas son fundamentales para proyectar la imagen propia. Andrea Febrero González, psicóloga y miembro de Top Doctors Group, explica:
“Compartir una foto enviando un beso a la cámara, o capturar un beso con nuestra pareja o con nuestros hijos, es mucho más que un simple gesto: es un puente entre emociones internas y conexiones externas. Desde la neurociencia, este acto libera dopamina y oxitocina, activando los circuitos de recompensa y fortaleciendo el sentido de apego y bienestar. En el plano social, estas imágenes son señales silenciosas de pertenencia y vínculo. Decir “te quiero” con un beso visible para otros no solo fortalece la relación con quienes aparecen en la foto, sino que también comunica a nuestra comunidad que mantenemos lazos afectivos sólidos, que valoramos la cercanía y el cuidado mutuo”.
No obstante, el estudio de Cheerz muestra que el 22% de las personas se compara con las fotos que ve en redes sociales. Por ello, la especialista subraya la importancia de ver estos gestos como expresiones auténticas de afecto y no solo como elementos de una imagen idealizada.
Beneficios físicos de besar: calorías, lifting natural y defensa inmunológica
Además del impacto emocional y mediático, el beso se convierte en una receta de salud y bienestar desde el punto de vista físico. El Dr. Jorge Huerta Preciado, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, destaca que “un beso apasionado activa 34 músculos faciales y otros 112 músculos posturales, quemando entre 2 y 26 calorías por minuto según la intensidad. Además, mejora la circulación sanguínea del rostro, estimula la producción de colágeno y actúa como un lifting natural que previene la flacidez y las arrugas”.
Besar también tiene efectos sobre la inmunidad: durante un beso de 10 segundos se pueden compartir hasta 80 millones de bacterias, lo que actúa como una especie de vacuna natural, entrenando y fortaleciendo el sistema inmunológico. Además, favorece la vasodilatación, ayudando a reducir la presión arterial, y estimula la producción de saliva, que limpia la boca y protege el esmalte dental.
El beso, un cóctel químico de felicidad
Más allá de lo físico, besar activa la liberación de neurotransmisores como dopamina, serotonina y oxitocina, regulando el estado de ánimo, generando placer y fortaleciendo vínculos emocionales. “Cuando nos besamos, el cerebro se convierte en una fábrica de hormonas del bienestar. Al mismo tiempo, los niveles de cortisol, la hormona del estrés, empiezan a bajar. Por eso un beso tiene un efecto calmante casi de inmediato en nuestro cuerpo. Besar regularmente puede reducir el estrés, disminuir la presión arterial y mejorar el bienestar emocional, al generar sensaciones de seguridad y cariño”, concluye Andrea Febrero González.
