La mona de Pascua simboliza que la Cuaresma y sus abstinencias han acabado y es, probablemente, el dulce más icónico de la provincia de Alicante durante estas fiestas. No hay niño ni niña que no haya esperado con alegría el momento de pronunciar el mítico: "Ací em pica, ací em cou... i ací t´esclafe l´ou!". La creencia popular relata que la acumulación de huevos durante la época en la que no se podían comer obligaba a cocerlos para conservarlos y, al terminar el periodo de Cuaresma, se incorporaban a los dulces festivos. Generalmente eran los padrinos, aunque también tíos y abuelos, los que obsequiaban con las monas a los más pequeños, tradición que se extiende más allá de la provincia alicantina y abarca desde Murcia hasta más allá de nuestras fronteras.