Charlène de Mónaco recurre al privilegio de blanco con un vestido elegantísimo y mantilla de encajes en la visita del Papa León XIV
El Principado de Mónaco ha sido el escenario emblemático donde Charlène y Alberto de Mónaco han recibido al Papa León XIV. Uno de los momentos más deseados de este fin de semana con una carga simbólica en cada uno de los detalles, como en el estilismo de la monarca. De acuerdo con los códigos de protocolo, se ha enfundado en una estética clásica y sofisticada que ha cautivado a la sociedad.
Como comentamos, la recepción del Papa León se ha convertido en un acontecimiento recibido por todos los ciudadanos de Mónaco. La Familia Real, como Carolina de Mónaco o Beatriz Borromeo, se ha mostrado emocionada a causa de ello, así como con un estilismo sobrio, respetuoso y perfectamente adecuado.
Charlène de Mónaco con look sobrio que respeta el protocolo
Charlène de Mónaco ha vuelto a ser el centro de las miradas a causa de su excelente selección de vestimenta. Cabe destacar que durante las recepciones del Papa existe un vestuario estricto a las normas de protocolo. En el caso de Charlène de Mónaco tiene el llamado "privilegio de blanco", que solamente pueden beneficiarse las princesas o reinas católicas como también son la Reina Letizia o Matilde de Bélgica.
Es por ello que hemos visto a la royal enfundarse de un total look en blanco de lo más elegantísimo. Asimismo, con uno de los accesorios característicos como son las mantillas cubriendo la cabeza, que se trata de una señal de respeto ante el Pontífice y siempre están confeccionadas con encajes o telas ligeras.
Un vestido midi con aires femeninos y sofisticados
Para esta ocasión tan especial, Charlène de Mónaco ha escogido un vestido clásico de encajes en blanco sin estridencias y cumpliendo las normas de protocolo. Estamos hablando de un diseño de corte midi y de silueta de reloj de arena con el que encuentra un equilibrio elegante para favorecer su cuerpo. De cuello cerrado redondo, hombros marcados y mangas largas que enfatiza ese aire más romántico gracias al encaje.
Para crear ese estilismo monocromático, lo ha combinado con zapatos de tacón que consiguen un efecto óptico de piernas infinitas, así como con dicha mantilla de la que hablábamos. Durante su estancia en el exterior, también ha vestido un abrigo de corte midi y cierre cruzado que seguía la misma línea estética. En cuanto a joyas, hemos observado diseños finos y minimalistas que no llaman demasiado la atención.
Un maquillaje sencillo y un peinado sin recargar
Según el protocolo, en términos de belleza también buscamos un resultado delicado y sutil. En este caso, Charlène de Mónaco ha apostado por un look de maquillaje sencillo, de acabado luminoso y natural en tonos rosados tanto en labios como en sombras de ojos.
Asimismo ha ocurrido con el peinado, puesto que debemos llevar el cabello recogido bien pulido a través de moños o, también, cabello suelto controlado.
