Sayde Chaling Chong, activista cubano: "El régimen está contra la pared y acabará entregando el poder"
La caída del régimen cubano ya no se plantea como una hipótesis lejana, sino como un acontecimiento cercano. O al menos así lo ven muchas figuras del exilio. La de Sayde Chaling Chong es una de ellas. Este cubano afincado en España -una de las voces más combativas contra el castrismo en Europa-, asegura que lo que está en marcha entre Estados Unidos y La Habana «no es una negociación, sino una capitulación».
Usted estuvo en un encuentro reciente en Madrid con el Mike Hammer, jefe de misión de EEUU en Cuba. ¿Qué se dijo allí sobre la isla?
No se dieron muchos detalles, pero sí se aseguró con total claridad que 2026 será el año final de la tiranía. Esa es, al menos, la previsión. Personalmente, me gustaría que fuese el 31 de diciembre, para empezar el 1 de enero rompiendo con todo el ideario del Partido Comunista, ya que ese día es cuando tomaron el poder en Cuba.
¿Le sorprende que Cuba haya accedido a negociar con EEUU sobre el futuro de la isla?
Esto no es una negociación, es una capitulación. Los acontecimientos del 3 de enero en Venezuela han cambiado mucho el escenario. Allí se encontraron individuos de origen cubano que formaban parte de la guardia personal de Maduro. Ahora mismo se están fijando los términos entre una parte ganadora y otra perdedora. La ganadora está dando cierto margen de tiempo. Lo que vemos hoy en La Habana es, en mi opinión, el último acto de la izquierda internacional en Cuba.
Si el régimen no cede, ¿ve posible una intervención militar de Estados Unidos?
No lo creo. Hay un detalle importante: pasó un tiempo considerable entre el anuncio de las negociaciones por parte del secretario de Estado Marco Rubio y el reconocimiento de Díaz-Canel. Se está negociando con lo que yo llamo la «familia teocrática», esa élite que sustituyó la religión por el culto a Fidel. Se especula sobre si se irán o cómo lo harán, pero no percibo una intervención militar. Están contra la pared y acabarán entregando el poder.
¿Puede Cuba quedar bajo control económico de Estados Unidos convirtiéndose en una especia de colonia?
Cuba nunca ha sido una colonia norteamericana, ni siquiera española. Ese relato se ha construido desde el comunismo. Es cierto que ha estado bajo influencia de Estados Unidos, pero hoy todo el mundo lo está en cierta medida: a través de sus empresas, su moneda, su cultura. No lo veo como algo excepcional.
¿Y qué papel juegan Rusia y China en este escenario?
Ninguno relevante. Como se vio en Venezuela, no intervinieron. Pueden hacer declaraciones, pero no van a implicarse. Además, el régimen cubano tiene un problema internacional serio por el envío de mercenarios a la guerra de Ucrania, algo que ha sido condenado incluso por el Parlamento Europeo.
Usted tiene familia en la isla. ¿Cómo es la vida allí ahora mismo?
Muy dura. Mi hija pasa hasta 24 horas sin electricidad. Tienen que cocinar con carbón. Yo le envío dinero a diario para que pueda comprar lo que encuentre. La situación es crítica. Mientras tanto, hay una desconexión total entre el régimen y la población. El Estado no cumple ni sus funciones básicas. La gente sobrevive como puede.
¿Cómo interpreta los gestos simbólicos de apoyo al régimen, como el de Silvio Rodríguez recogiendo un fusil del gobierno por si hay una invasión estadounidense?
Son gestos vacíos. Le han dado una réplica de fusil, ni siquiera uno real. Es pura propaganda. Cuba no tiene capacidad tecnológica ni militar para enfrentarse a Estados Unidos. Y la población no va a salir a luchar. Llegado el momento, la gente se esconderá en sus casas.
¿Qué papel juega hoy Raúl Castro?
Es quien ha controlado el país desde finales de los años 80. Fidel mantenía la imagen, pero el poder real era de Raúl. Ahora mismo, lo lógico es que esté pensando en cómo salir y proteger el dinero que ha acumulado su entorno. Pero cuando haya un cambio real, se les buscará para que rindan cuentas ante la justicia.
¿Existe un plan para la transición? ¿Hay oposición organizada dentro de la isla?
Sí. En el Departamento de Estado están recibiendo propuestas de distintas organizaciones para diseñar un proceso de transición ordenado. Con respecto a la oposición, hay que decir que está muy debilitada. El régimen ha sido eficaz en la represión. Quedan algunos focos, pero la mayoría de la oposición está fuera del país.
¿Quién debería liderar esa transición?
Probablemente habrá una tutela internacional inicial, como ocurrió en otros momentos históricos. Cuba necesita reconstruirse desde cero: infraestructuras, instituciones, todo. Es un proceso complejo. También se necesita una reconstrucción moral. Hay que recuperar la dignidad. El comunismo ha deformado valores básicos. Incluso el lenguaje está pervertido: los cubanos en la isla usan palabras como «luchar», que significa sobrevivir como sea, o «resolver», que es robar. Hay que revertir eso. Primero cubrir las necesidades básicas, y luego reconstruir la sociedad desde sus fundamentos.
