La ley lo deja claro: si un vecino levanta un cerramiento sin permiso, la comunidad puede exigir su demolición
Cuando un propietario compra una vivienda, suele querer adaptarla a sus necesidades mediante reformas, ampliaciones o cerramientos. Pero no todo vale. Las actuaciones que afectan a la estructura del edificio o a elementos comunes requieren permiso de la comunidad y deben ajustarse a la normativa urbanística. Por eso, los conflictos entre vecinos por obras no autorizadas son frecuentes, y la legislación ofrece herramientas claras para frenarlos.
El Real Decreto Legislativo 7/2015, que regula la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana, establece que cualquier vecino o la propia comunidad puede impugnar actuaciones que no se ajusten a la legalidad. El artículo 62 reconoce la acción pública, que permite acudir a la Administración o a los tribunales contencioso‑administrativos para exigir el cumplimiento de la normativa urbanística. Esta acción puede ejercerse mientras se ejecutan las obras y hasta que expire el plazo para adoptar medidas de protección de la legalidad.
El artículo 63 va más allá y permite a los propietarios exigir ante los tribunales ordinarios la demolición de obras que vulneren distancias mínimas, afecten a pozos, fosas o cisternas, o invadan elementos comunes. También ampara la demolición cuando las obras generan usos incómodos, insalubres o peligrosos, siempre que estas normas estén destinadas a proteger el uso del resto de viviendas. En la práctica, esto significa que si un vecino levanta un cerramiento sin permiso, instala una estructura en una terraza comunitaria o invade un patio común, la comunidad puede obligarle a retirarlo.
En los últimos meses, varios tribunales han dado la razón a comunidades que denunciaron obras ilegales. En Madrid, un juez ordenó a un propietario derribar un cerramiento de terraza que había construido sin permiso y que alteraba la estética del edificio. En Barcelona, la Audiencia Provincial confirmó la obligación de retirar una ampliación realizada en un patio comunitario sin autorización. Los ayuntamientos también están endureciendo las sanciones por obras sin licencia, especialmente en zonas donde proliferan cerramientos irregulares en terrazas y áticos.
La normativa es clara, las obras que afecten a elementos comunes o modifiquen la configuración del edificio necesitan permiso de la comunidad y, en muchos casos, licencia municipal. Si un vecino actúa por su cuenta, la comunidad puede recurrir, paralizar la obra y exigir su demolición. Para evitar conflictos, los expertos recomiendan solicitar siempre autorización previa y consultar la normativa urbanística antes de iniciar cualquier reforma.
