Esta es la señal corporal por excelencia que se emite cuando una persona se siente interesada por otra, según un psicólogo
En el ámbito de las relaciones, ya sean personales, sentimentales, de amistad o de respeto, entre muchas otras, lo que se comunica no siempre son las palabras, sino que también hay que atender a la comunicación no verbal, un factor que suele identificar la atracción que tienen los unos con los otros. Es, al fin y al cabo, una manera 'omitida' de descubrir si alguien se siente interesado por el otro, así como muchas otras cosas.
Es simple. Básicamente, es algo que ocurre todos los días y no solo se tiene que mostrar cuando se tiene afecto por algo, también puede ser cuando se siente rechazo, indiferencia, pasión, amor, odio... etc. Se trata de gestos mínimos, casi imperceptibles, que delatan con mayor precisión lo que alguien siente en un momento determinado.
Dentro de todas esas sigilosas pistas, la orientación del cuerpo ocupa un lugar ocupa un lugar bastante destacado. La forma en la que una persona coloca su torso, la dirección de sus pies o incluso la inclinación de sus hombros, así como su mirada y los rasgos faciales son las mayores evidencias de todas. Según Hugo, el psicólogo experto en atracción interpersonal, "nuestro cuerpo se orienta instintivamente hacia lo que considera más importante o atractivo en ese momento".
"Tú eres su verdadero foco de interés, aunque su atención verbal esté en otro lado"
Cabe destacar que este fenómeno sentimental se muestra todavía más en los contextos sociales amplios, coincidiendo con aquellos momentos en los que las conversaciones se fusionan o cuando hay que atender a muchas personas a la vez. En una reunión, por ejemplo, alguien puede estar participando en un intercambio de palabras grupal mientras su cuerpo permanece sutilmente alineado hacia una persona concreta. Es decir, una persona habla con otra mientras su cuerpo está mirando hacia otra diferente, lo que quiere decir que se siente más atraída por dicho individuo.
A su vez, existe otro matiz por el que se puede ofrecer una conclusión de lo más reveladora. No se trata solo de hacia dónde apunta el torso, sino de la coherencia entre distintas partes del cuerpo. Cuando los pies y el tronco coinciden en la misma dirección, la señal se refuerza todavía más. "Puede estar hablando con otra persona, pero si su torso y sus pies permanecen orientados hacia ti", este será un indicador difícil de fingir; prácticamente es automático.
A diferencia del lenguaje verbal, que puede modularse o adaptarse según la situación, el cuerpo tiende a reaccionar de forma más sincera. En ese juego de miradas, esas sonrisas, ese enrojecimiento cuando se mira la persona por la que se siente interés, esa distancia que parece muy lejana pero a la vez tan cerca; todo eso es a lo que se le llama 'la cruda realidad'. Es como cuando se recibe un mensaje en el móvil y sale esa sonrisa tonta porque te gusta alguien pero luego lo niegas. "Tú eres su verdadero foco de interés, aunque su atención verbal esté en otro lado", insiste el psicólogo.
