Luis Argüello: "El sufrimiento de Noelia estremece, pero su verdadero alivio no es el suicidio"
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha afirmado este jueves, en alusión al caso Noelia, la joven de Barcelona de 25 años afectada por una paraplejia que ha solicitado la eutanasia, que su sufrimiento "estremece", pero "su verdadero alivio no es el suicidio".
En un mensaje en la red social X, Argüello ha lamentado que "si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido" y ha advertido de que "un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca", informa Efe.
Por su parte, la subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal ha señalado mediante un comunicado que contempla "con profundo dolor" la situación de Noelia, una situación que "no puede ser interpretada solo en clave de autonomía individual, sino que exige una mirada más honda".
Así, subraya que "la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado", y constituyen una "derrota social cuando se presentan como respuesta al sufrimiento humano".
En su opinión, en esta caso "no estamos ante una enfermedad terminal, sino ante heridas profundas que reclaman atención, tratamiento y esperanza".
Además, señala que la dignidad de la persona humana no depende de su estado de salud, ni de su percepción subjetiva de la vida, ni de su grado de autonomía, sino que es "un valor intrínseco que exige ser reconocido, protegido y promovido en toda circunstancia".
"Por ello, la respuesta verdaderamente humana ante el sufrimiento no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral", advierte.
"Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos. Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente justa, donde nadie se sienta solo ni descartado", subraya el texto de la subcomisión que preside el obispo de Canarias, monseñor José Mazuelos.
