La ciudad construida dentro de un volcán extinto, tiene aguas que brotan a 45 grados
Cuando los primeros pobladores pusieron un pie en esta región notaron un olor fétido, a huevos podridos. En aquel entonces no se imaginaban que se ubicaban sobre una de las formaciones geológicas que más despiertan el interés. Hoy es uno de los destinos turísticos favoritos con más tradición termal del mundo.
El mal olor que detectó Luís da Cunha Meneses en el siglo XVIII cuando exploraba la zona era en realidad aguas termales, que por el azufre dejaban el ambiente cargado. Sin embargo, no fue hasta un siglo después cuando el primer balneario oficial de tratamiento de enfermedades de la piel comenzó a funcionar.
La ciudad de la que brotan aguas de 45 grados
Ahora, Poços de Caldas, en [[LINK:TAG|||tag|||633618785c059a26e23f7fa7|||Brasil]] es una de las ciudades más conocidas por su historia termal gracias a estar asentada sobre una caldera volcánica que se formó hace 80 millones de años, durante el periodo Cretácico. Con la salida del magma por la erupción, el centro de la elevación se hundió y formó una caldera de aproximadamente 35 kilómetros de diámetro.
Gracias al volcán, los manantiales son ricos en minerales y han impulsado el desarrollo de balnearios y espacios de relajación. Las temperaturas de las aguas brotan en un rango de 38ºC y 45ºC. Muchos son los turistas que se acercan hasta la región de Minas Gerais para disfrutar de sus aguas termales y de su emplazamiento.
Este último no sólo se nota desde el espacio, las montañas que rodean Poços de Caldas son los bordes del cráter volcánico que ha quedado. Se pueden ver desde cualquier punto de la ciudad y se aprecia realmente el accidente geográfico.
La historia de Poços de Caldas
Al principio la minería era el primer motor de la economía de este pueblo. El oro se extraía de las grutas del terreno para luego ser procesado, pero por el declive de las reservas la ganadería pasó a ser la actividad principal de Poços de Caldas.
El ayuntamiento del municipio explica que en el primer balneario para tratar las enfermedades de la piel utilizaba las aguas sulfurosas y termales de la Fuente de los Macacos. "En 1889, Pedro Sanches fundó otro establecimiento con el mismo propósito, extrayendo agua de la Fuente Pedro Botelho, en el lugar donde actualmente se ubica el parque infantil Darcy Vargas". Ahora el balneario ya no existe, en su lugar en la década de los 20 construyeron otras termas con uno de los edificios más bonitos del municipio.
A día de hoy Poços de Caldas es una ciudad con cientos de miles de habitantes que sí, ofrece aguas termales a los turistas, pero también se puede visitar un Cristo Redentor situado en lo alto de una de las montañas de las calderas. Desde allí se puede observar toda la ciudad y la naturaleza circundante. Se puede llegar al cristo en teleférico, en coche o a pie.
La ciudad también tiene parques como el de José Affonso Junqueira que tiene una hermosa vegetación y es una parada imprescindible para un paseo por la ciudad. El tiempo al aire libre es una de las formas de ocio de este emplazamiento que, a través de rutas de senderismo pueden visitarse varias cascadas, como Véu das Noivas o Cascata das Antas.
