Begoña Gómez recurre y rebate los indicios de Peinado para dejarla a un paso del banquillo
Begoña Gómez recurre en reforma la decisión del juez Juan Carlos Peinado de dejarla a un paso de ser juzgada por un tribunal de jurado por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos por el uso de su asesora de Moncloa, apropiación indebida del software e intrusismo profesional en la adjudicación de contratos públicos para el desarrollo del programa.
En su recurso, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, la mujer del presidente del Gobierno defiende que es "absolutamente falaz" que el empresario Juan Carlos Barrabés (otro de los investigados) le ayudase "en el establecimiento de la cátedra", puesto que -asegura- "no intervino en su creación, financiación, desarrollo y consolidación" y con su grupo de empresas "no llegó a suscribirse ni concretarse ningún acuerdo de colaboración" con los dos másteres que ella dirigía en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Acusa al titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid de haber construido un "relato falaz" en torno a que la cátedra extraordinaria que encabezó en la Complutense "presenta rasgos de singularidad que le apartan de un cauce académico ordinario" e insiste, en este sentido, en que su constitución se hizo siguiendo "el procedimiento normal" y porque concurrían "todos los requisitos necesarios" para su puesta en marcha.
A través de su abogado, el exministro socialista Antonio Camacho, muestra su incapacidad para comprender "cómo se puede vincular el acceso" de su "cónyuge", Pedro Sánchez, a la presidencia con "un cambio significativo" en su actividad profesional.
Alude para minimizar esta transformación de su vida laboral ("radical", según Peinado) a que ya trabajaba previamente en el ámbito de la "consultoría" y corrige al instructor para dejar constancia de que "tenía actividad docente desde hace muchos años", antes del año 2014 que señaló en su auto, colocando el inicio de su presencia en las aulas en el año 2012.
La defensa de Gómez ve en el magistrado una pretensión de relacionar el acceso de su marido a la Presidencia del Gobierno con "la obtención de ventajas que no habrían sido posibles sin el mismo". Un extremo que ella niega y explica, al respecto, que "no fue el cambio institucional" de su esposo el que le llevó a "ampliar su actividad docente, sino su experiencia previa".
Gómez reprocha al juez Peinado que se apoye en "conjeturas" e incurra en "demasiados olvidos", persiguiendo "mantener viva una causa penal, aunque no exista elemento alguno en qué apoyarla". Ella deja claro su convencimiento de que se le investiga y se le propone para sentarse en el banquillo de los acusados únicamente por ser la pareja del jefe del Ejecutivo.
