Meloni cesa a dos altos cargos de su Gobierno tras la derrota en el referéndum constitucional
La derrota de la derecha en el referéndum sobre la magistratura celebrado este domingo y lunes en Italia no ha tardado en tener consecuencias en el Gobierno de la primera ministra, Giorgia Meloni: la caída del subsecretario de Justicia, Andrea Delmastro, y la de la jefa de gabinete del Ministerio de la Justicia, Giusi Bartolozzi, ambos envueltos en varios escándalos judiciales. Un terremoto en el hasta ahora estable Ejecutivo de Meloni, que vive sus horas más bajas desde su elección en 2022.
El martes de resaca electoral en Italia arrancó con el 'mea culpa' del ministro de la Justicia, Carlo Nordio, quien en una entrevista en televisión reconoció su responsabilidad en el fracaso del referéndum constitucional, que fue rechazado por más del 54% de los italianos. Nordio, ex magistrado jubilado, anunció además que una vez concluya la legislatura en 2027, dejará la política. Pero el verdadero terremoto llegaría a media tarde, cuando tras una larga reunión con Meloni, el subsecretario de Justicia anunciaba su dimisión.
La caída de Delmastro, uno de los pesos pesados de Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni, no está relacionada directamente con su implicación en el referéndum sobre la justicia, sino con su presunta relación con un testaferro de la mafia.
Según publicó la prensa italiana a pocos días de la consulta popular, Delmastro mantuvo hasta 2023 su participación en un restaurante junto a otros accionistas que incluían a un hombre vinculado con un conocido clan mafioso. El político se defendió asegurando haber vendido su participación cuando lo supo, pero pocos días después, un vídeo desmentía su versión. "Mi batalla contra la mafia es clara y evidente", insistió este martes Delmastro, que ya fue protagonista de otro escándalo político por el que fue condenado en primera instancia a ocho meses por revelar secretos oficiales para atacar a la oposición.
Un punto de inflexión
El escándalo de Delmastro influyó probablemente en el voto de los italianos en el referéndum, aunque el caso que marcó un punto de inflexión en la intención de voto y movilizó a gran parte de los votantes de izquierdas, según los analistas, fueron las desafortunadas declaraciones de la jefa de gabinete del Ministerio de Justicia.
Giusi Bartolozzi se convirtió en el centro del foco mediático en mitad de la campaña tras comparar a los jueces con un "pelotón de fusilamiento". "Hago un llamamiento a todos los ciudadanos que sufren en su piel (a los jueces). Voten sí y nos quitamos de en medio a esta magistratura que ejerce de pelotón de fusilamiento", dijo en un programa de televisión, provocando la indignación de la oposición de centro-izquierda, que pidió su cese inmediato.
La influyente jefa de gabinete de ministro de Justicia, Carlo Nordio, parecía intocable hasta ahora, sobre todo después de que Italia excarcelara el pasado año al criminal libio Ossama Al Masri, detenido en Italia y repatriado con un vuelo de Estado varios días más tarde, a pesar de que el Tribunal Penal Internacional (TPI) había emitido una orden de arresto en la que le acusaba de crímenes contra la humanidad.
Nordio justificó la extraña operación por un defecto de forma de la orden proveniente del TPI, pero la Fiscalía mantiene abierta una investigación sobre el caso en el que la principal acusada es precisamente Bartolozzi, sospechosa de haber proporcionado información falsa al Parlamento respecto a la liberación del torturador libio.
