Oficiales de la Guardia Civil denuncian que se están inflando los informes de calificación
- Informes Personales de Calificación de la Guardia Civil
- Influyen en los ascensos y destinos
- Las notas medias se acercan al 10
- “Una inflación progresiva de las calificaciones”
- Presión al alza sobre los calificadores
- “Un mecanismo perverso para penalizar a un oficial”
- El IPECGUCI ha dejado de ser útil
Informes Personales de Calificación de la Guardia Civil
Esta asociación es una de las que tienen representación en el Consejo de la Guardia Civil, gracias a la presencia que tiene entre la Escala de Oficiales.
La Unión de Oficiales dispone de una revista propia, Quorum. En el número de enero y febrero ha incluido un artículo con el título «IPECGUCI: cuando el “excelente” se convierte en norma».
Los guardias civiles son evaluados periódicamente con los Informes Personales de Calificación de la Guardia Civil: los IPECGUCI, como los IPEC en las Fuerzas Armadas.
“La normativa que regula el IPECGUCI establece que las calificaciones deben inspirarse en los principios de objetividad, imparcialidad y transparencia”, indica el artículo de la revista de la Unión de Oficiales.
Influyen en los ascensos y destinos
Esa norma define equivalencias de las notas:
-- 9–10: Excelente, muy superior a la media.
-- 7–8: Bueno, superior a la media.
-- 5–6: Normal, como la media.
“Estas puntuaciones tienen una gran importancia en el desarrollo de la carrera profesional aplicándose en procesos clave como las evaluaciones para el ascenso y en la provisión de destinos por concurso de méritos”.
El fenómeno que ha detectado la Unión de Oficiales consiste en que “los datos muestran una tendencia clara, sostenida y generalizada al alza en todos los empleos y escalas”.
Las notas medias se acercan al 10
Esta asociación revisó las notas medias de los IPECGUCI de los oficiales de la Guardia Civil, desde el año 2016 hasta 2025.
Recogió esas notas medias por empleo y por año, y las reflejó en una tabla que aparece en la revista corporativa.
La Unión de Oficiales destaca algunos datos:
-- “En la Escala de Oficiales (EO), los coroneles pasan de una media de 8,777 en 2016 a 9,738 en 2025; los tenientes, de 8,232 a 9,415”.
-- “En la Escala de Oficiales de la Ley 42/99, los capitanes evolucionan de 8,164 a 9,549, y los tenientes de 8,190 a 9,330”.
Su conclusión es que “el patrón se repite sin excepción relevante: tras una década, la práctica totalidad del colectivo se sitúa en valores cercanos al 9,5–9,7, rozando el máximo teórico de 10".
En la Escala de Oficiales, la nota media de los tenientes coroneles también ha ido experimentando un incremento año a año, de forma similar: era del 8,938 en 2016 y fue de 9,703 en 2025.
En los capitanes y comandantes, la evolución es pareja.
“Una inflación progresiva de las calificaciones”
“Este fenómeno afecta a un colectivo numeroso, unos 3.780 oficiales, repartidos principalmente entre la Escala de Oficiales y la Escala de Oficiales de la Ley 42/99”, lo que según el análisis de esta asociación profesional de la Guardia Civil “hace estadísticamente muy poco verosímil que estemos ante una mejora objetiva, homogénea y extraordinaria del rendimiento profesional de miles de personas al mismo tiempo”.
Por eso apunta a una explicación que considera más plausible: “Una inflación progresiva de las calificaciones”.
La tendencia detectada por la Unión de Oficiales, a su juicio, “provoca varios daños” que considera estructurales.
Presión al alza sobre los calificadores
Uno de esos daños es la presión al alza sobre los calificadores. “Quien intenta ser exigente al hacer los Informes Personales de Calificación de los subordinados que le corresponde perjudica objetivamente a su subordinado frente al resto, lo que alimenta una espiral inflacionista imparable. Incluso aquellos calificadores que se consideran rigurosos, exigen notas altas para ellos cuando son objeto de calificación”.
Visto que las medias reales ya están sistemáticamente por encima del 9, “¿dónde queda la “media”? ¿cómo se distingue al verdaderamente sobresaliente del simplemente correcto?”.
La Unión de Oficiales reflexiona que “un 7 es, reglamentariamente, un notable. Teóricamente no es una mala nota, o mejor dicho, no debería serlo”.
El problema es que “en el escenario real de hoy, esa calificación separa al evaluado del resto del colectivo en más de dos puntos, hundiéndolo de facto en los procesos de evaluación para el ascenso o para la asignación de destinos. Y todo ello sin que el calificador tenga obligación alguna de explicar su decisión”.
“Incluso un 5, definido como “normal, como la media”, puede suponer en la práctica una condena profesional, pese a ser una calificación formalmente positiva y también exenta de motivación”, ya que las notas muy altas o muy bajas deben ser motivadas y explicadas.
“Un mecanismo perverso para penalizar a un oficial”
Que la media se haya disparado de más de un 8 (que ya era alto) a cerca del 9,5 tiene otros efectos: “Se ha creado así un mecanismo perverso, pues basta con no inflar la nota para penalizar gravemente a un oficial”.
Es decir, “no hace falta suspenderlo, ni reflejar reproches explícitos, ni dejar rastro documental del castigo”: simplemente “el resultado es un sistema que permite ejercer un poder discrecional muy eficaz y difícilmente impugnable: un “castigo silencioso” que opera dentro de la legalidad formal, pero con consecuencias reales sobre la carrera del evaluado”.
El modelo teórico establece “una distribución razonable de resultados, con espacio real para el aprobado, el notable y el excelente”.
El IPECGUCI ha dejado de ser útil
Pero el hecho es que se ha comprimido todo el espectro en la franja alta, “convirtiendo el IPECGUCI en un instrumento prácticamente plano, incapaz de discriminar méritos de forma efectiva”.
La asociación lamenta la “desvalorización del informe”: “El IPECGUCI deja de aportar información útil sobre el desempeño real y se convierte en un trámite administrativo”.
Como los informes de calificación cuentan para los ascensos y la asignación de destinos, se produce una “distorsión” en ascensos y destinos: “Diferencias mínimas y a menudo arbitrarias en centésimas deciden trayectorias profesionales completas”.
Otro perjuicio de todo este sistema, tan criticado por la Unión de Oficiales, es la “desmotivación del personal”, ya que “cuando el sistema no reconoce el esfuerzo diferencial, o este reconocimiento no es justo y no obedece a un desempeño objetivo, el mensaje implícito es claro: da igual hacerlo bien que hacerlo extraordinariamente bien”.
Después del análisis de los datos, de la comparativa de notas medias, y del análisis de sus efectos, la Unión de Oficiales lanza su propuesta de mejora:
-- “Si la Guardia Civil aspira a una gestión moderna y rigurosa de su personal y en particular de sus cuadros de mando, resulta indispensable replantear el modelo introduciendo referencias comparativas reales, frenar la inflación de notas, reforzar la formación de los calificadores y, sobre todo, devolver significado al concepto de excelente. Porque cuando casi todos lo son, en realidad, nadie lo es”.
