Ni Islandia ni Noruega: estos son los fiordos españoles que se pueden visitar en una ruta esta Semana Santa
¿Quién no ha hecho alguna vez una ruta con buena compañía y un bocadillo aplastado que cuando llegas a la cima sabe a gloria? Todos nos hemos quedado admirando las vistas desde esas montañas. Satisfechos y satisfechas con el esfuerzo realizado, tenemos un almuerzo que lejos de ser una comida gourmet se convierte en un manjar. Esta es la experiencia que @VyCandfood propone en sus redes.
El creador de contenido leonés, que se dedica a subir los mejores restaurantes en sus perfiles y sus novedades, ha apostado por este plan en territorio nacional y que no decepciona. "No vas a tener mejores vistas en muchos lugares de nuestra provincia (León), de nuestro país y de cualquier parte", asegura en el vídeo que ha publicado que se ve los parajes del entorno.
Una ruta a la noruega: los fiordos leoneses
La ruta en cuestión tiene una distancia para recorrer de 7,67 kilómetros con un desnivel de 571 metros. Se encuentra situada en Riaño, un pequeño pueblo leonés rodeado de montañas del sistema Cantábrico y el agua del embalse, lo que le da ese aspecto que recuerda a los mejores paisajes de Noruega. Una prueba más de que no hacer falta salir de España para encontrar lugares que dejan sin aliento y, además, este literalmente por las espectaculares vistas y por la ruta.
La subida a la cima se realiza por un terreno con pendiente y un poco aérea, pero bien señalizada.
La ruta comienza a la rivera del embalse, al otro lado del puente Pantano, comienza subiendo el collado Robledo y justo después hay una fuente en la que refrescarse para seguir la aventura. La cima del pico Gilbo se encuentra a mitad del itinerario, haciendo que la subida tenga recompensa por las vistas. "Son espectaculares", expresa el creador de contenido. Pero la ruta no termina ahí y es que las vistas no decepcionan tampoco en el descenso por La Pedrera y Peña Vallarque.
Estas serían las claves resumidas de la ruta al pico y durarían aproximadamente 4 horas pero falta uno de los pilares si queremos que este plan sea una experiencia completa: parar y admirar las vistas desde el pico Gilbo. El bocata puede ser de lo que quieras, aunque el instagramer lleva uno de chorizo contundente y delicioso para recuperar fuerzas. Con el picnic puesto y ya almorzando lo deja claro: "No puedo ser más feliz. No te pido que me lo superes, iguálamelo".
Muestra de que un plan que nos haga felices no tiene por qué costar mucho, ni estar en el mejor restaurante, ni pasarlo con mucha gente. Solo hace falta ganas, buena compañía y comida que nos guste y ayude a recuperar fuerzas.
