Aunque la historiografía también ha estado sujeta a las modas, si se puede llamar así al estilo de narrar y contar sus efemérides, resulta curioso, en estos tiempos, observar cómo hasta el siglo pasado, las personas que se mencionaban en las crónicas y hechos más relevantes de nuestra ciudad solían ser reyes, militares, clérigos, nobles y políticos. Fue a partir del siglo XX cuando, por el devenir de los propios acontecimientos históricos, empezaron a cobrar gran protagonismo otros factores como fueron la economía y la sociedad. Dos elementos que hoy sin duda se consideran vitales en cualquier análisis historiográfico. Con frecuencia, su estudio se hace bajo una perspectiva tan global que todo queda reducido a cifras y gráficas, quedando ocultos los individuos que hicieron posible con su trabajo y esfuerzo el mejoramiento y crecimiento de la ciudad. Por eso he convertido en objeto de mis últimas investigaciones a los dueños de hospedajes (posadas, fondas y hoteles) y de la hostelería (cafés, restaurantes, horchaterías, etc.), pues fueron ellos quienes hicieron de Alicante una ciudad turística. Esta finalidad «descubrir a las personas» la he llevado a otros campos profesionales como en el caso de los arquitectos Chápulí, que durante seis generaciones trabajaron en la provincia de Alicante y Murcia. A todos ellos les he dado nombre y, siempre que me ha sido posible, sus dos apellidos, procurando además desvelar algo de su entorno familiar. Una labor que hoy comienzo con los médicos de Alicante.