¿Qué refleja el cierre de Pollo Granjero? Líderes empresariales señalan 9 razones para explicar lo sucedido
La salida de Pollo Granjero de Costa Rica puso en perspectiva una serie de factores que afectan la competitividad del sector de restaurantes en Costa Rica, según indicaron líderes empresariales.
Operar restaurantes en Costa Rica es caro y la dificultad para obtener permisos de funcionamiento complica el panorama. A lo cual se une el desempeño en el segmento de comidas rápidas determinado por una combinación de factores estructurales y coyunturales.
Así lo plantearon Mauricio Rodríguez, presidente de la Cámara de Restaurantes de Costa Rica (Cacore) y Karol Fallas, directora del Centro Nacional de Franquicias (Cenaf) de la Cámara de Comercio.
La Nación solicitó una entrevista con Corporación Multi Inversiones (CMI), propietario de la cadena cerrada. Sin embargo, al cierre de este artículo no se brindó.
Menos competitividad
Ambos voceros resumieron los principales factores que afectan la competitividad del sector gastronómico, tras el cierre de 96 locales de Pollo Granjero y el cese de 280 trabajadores.
Los voceros empresariales enumeraron las razones de la pérdida de competitividad de la actividad:
- Alto costo de mano de obra.
- Costo de la energía eléctrica.
- Exceso de regulación.
- Dificultad para obtener permisos.
- “Guerra de precios”.
- Competencia desleal.
- Presión competitiva.
- Comisiones por delivery.
- Cambios de hábito de los consumidores.
Actividad ‘no es tan fácil’
“No es tan fácil como se piensa. En Costa Rica es bastante difícil el tema de permisos con municipalidades y Gobierno; hay muchas leyes y reglamentos que nos regulan que hacen que la operación de un restaurante se vuelva cara”, indicó Mauricio Rodríguez, presidente de la Cámara de Restaurantes de Costa Rica (Cacore), entidad que aglutina a más de 400 restaurantes en el país.
Otro factor adverso que destacó Rodríguez, y que incluso lleva a la quiebra a los negocios, es el costo de la mano de obra. “En Costa Rica es extremadamente alta”, afirmó.
La Cámara realizará gestiones para que los patronos puedan reportar ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) las horas efectivas trabajadas por los colaboradores, y no los tiempos mínimos de jornada establecidos, lo cual —según Rodríguez— está impulsando contrataciones ilegales.
“Con esto, los negocios que incumplen la ley se convierten en competencia desleal contra los restaurantes que sí cumplen”, apuntó Rodríguez.
El sector de hoteles y restaurantes contaba con 128.343 personas ocupadas en el último trimestre de 2025, una reducción de -10,6% con respecto al mismo período de 2024, de acuerdo con datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
Rodríguez también señaló el alto costo de la energía. “Entre la electricidad, mano de obra, costo de la comida y alquiler, se nos fue lo que podríamos tener de utilidades para hacer el negocio sostenible”.
Por su parte, Karol Fallas, directora del Centro Nacional de Franquicias (Cenaf) de la Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR), consideró que el desempeño del sector de comidas está determinado por una combinación de factores estructurales y coyunturales.
Entre los principales destacan los principales costos operativos (especialmente los aspectos salariales, insumos y alquileres), la presión competitiva en un mercado altamente dinámico, los cambios en los hábitos de consumo hacia opciones más saludables y digitales, así como los retos asociados a la tramitología y el entorno regulatorio.
Sobre el tipo de cambio, el vocero de Cacore explicó que las fluctuaciones al alza les afectan, debido a que realizan compras de productos importados en un alto porcentaje y el 95% de los alquileres están en dólares. Afirmó que, el actual contexto de apreciación del colón, les está beneficiando.
Cierre de Pollo Granjero
Rodríguez indicó que sería irresponsable confirmar si alguno de estos factores incidió en la decisión de salida de Costa Rica de la cadena Pollo Granjero, que comercializaba pollo frito en 96 puntos de venta y contaba con 280 colaboradores. La marca no estaba afiliada a la Cámara.
“Desconozco oficialmente cual es la estrategia de ellos... pero no hay duda que estos factores afectan o pueden afectar a Granjero y afectan a cualquiera (incluso) a la sodita de la esquina”, externó Rodríguez.
En tanto, Fallas externó que el cierre de Pollo Granjero brinda una señal para que el país siga trabajando en fortalecer las debilidades.
La vocera del sector comerical consideró que se deben apoyar a nuevas marcas e incluso aquellas consolidadas para que puedan enfrentar dificultades cuando se combinan variables como márgenes ajustados, alta competencia y cambios en la demanda.
“Esto es inherente a todos los sectores ya que no necesariamente responde a una sola causa, sino a una suma de factores que afectan la sostenibilidad del modelo de negocio en el tiempo”, planteó Fallas.
La vocera del Cenaf aseguró que Costa Rica sigue siendo un mercado atractivo para el desarrollo de franquicias; sin embargo, este tipo de situaciones refuerza la importancia de fortalecer la competitividad del entorno empresarial, simplificar procesos y generar condiciones que permitan a las marcas —tanto nacionales como internacionales— operar de forma eficiente y sostenible.
“Guerra solapada”
El presidente de Cacore explicó que los restaurantes de comida rápida requieren vender mayor volumen, porque los precios son más bajos en comparación con los establecimientos llamados “de mesa”, donde los clientes consumen sentados.
El líder gremial afirmó que el sector enfrenta una “guerra de precios solapada”, debido a que los restaurantes de mesa también ofrecen promociones agresivas, lo que beneficia al consumidor, pero reduce los márgenes de ganancia.
Asimismo, enfrentan afectaciones por la masificación del servicio de delivery tras la pandemia de la covid-19.
“Tener delivery propio no es buen negocio; todos los clientes piden la comida a la misma hora (almuerzos y cenas). No podemos contratar a los motorizados por horas porque se vuelve impagable”, explicó Rodríguez.
Por esta razón, operan mediante plataformas, que además concentran información sobre los gustos y horarios de los clientes.
“Ellos muchas veces nos ponen las condiciones de las comisiones que nos van a cobrar y se convierte en un costo altísimo en nuestro modelo de negocios”, comentó el vocero de la Cámara de Restaurantes.
Pollo, la carne más consumida en Costa Rica
La salida de un competidor en el segmento del pollo es relevante, porque esta es la proteína más consumida en Costa Rica, de acuerdo con información recopilada por La Nación. Cacore lo confirma, principalmente en preparación frita.
Según datos de la Cámara Nacional de Avicultores (Canavi), durante 2025, el consumo per cápita de pollo fue de 33,5 kilos.
Luis Mesalles, vicepresidente de Canavi, explicó que el consumo de pollo y huevo ha crecido en los últimos años gracias a precios accesibles, impulsados por la adopción de nuevas tecnologías en la industria avícola.
Destacó mejoras genéticas en las razas, mayor productividad y una nutrición controlada.
Por su parte, la Cámara Costarricense de Porcicultores (Caporc) reportó un consumo de carne de cerdo de 19,3 kilos per cápita en 2024, último dato actualizado, mientras que el consumo de huevo se estimó en 19,1 kilos al cierre de 2025, según Canavi.
En el caso de la carne bovina, la Corporación Ganadera (Corfoga) registró un consumo de 13,4 kilos en 2025.
Sobre el pescado, el último dato disponible —del Plan Nacional de Desarrollo Pesquero y Acuícola (2025-2030) del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca)— estima un consumo de 12,6 kilos, con datos a 2023.
