Sofía Balbuena, Premio Ribera del Duero por "el infierno ingobernable que vivimos las mujeres"
La escritora argentina Sofía Balbuena ha sido la novena ganadora del Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. El galardón, que otorga conjuntamente el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero y la editorial Páginas de Espuma, condecora a un autor que haya presentado un manuscrito de corta extensión inédito en lengua española. El jurado, presidido por Juan Gabriel Vásquez y compuesto también por Nuria Barrios y Paulina Flores, ha aplaudido su carácter "osado y rebelde en el mejor de los sentidos, pues no hace concesiones en su exploración de las complejidades humanas". "Ella muestra sentimientos efímeros, pero muy importantes en significado", ha aclamado Vásquez. Los otros finalistas eran el guatemalteco Rodrigo Fuentes, la mexicana Aura García-Junco, la navarra Margarita Leoz y, finalmente, Claudia Ulloa Donoso, de Perú. De ese modo, Balbuena se incorpora a la lista de históricos premiados, entre los que se incluyen Javier Sáez de Ibarra, el primero de todos, Marcos Giralt Torrente o Samanta Schweblin.
La obra de Balbuena de momento recibe el título de “Personaje secundario”, y será publicada el próximo 6 de mayo. Sin embargo, aún no sabe si mantendrá esa denominación o la modificará. “La actual hace alusión a la masa interna que une a todos los cuentos que componen el tomo, y por ello me gusta”. De cualquier manera, está abierta al cambio, pues “no soy una persona dogmática”.
Socialización femenina
Recopilación de cinco cuentos, aunque la autora recalca que lo construyó como un libro individual y no como una colección de relatos, en “Personaje secundario” Balbuena reflexiona sobre lo que significa crecer y socializar como mujer en el mundo, con todas las cargas autoimpuestas y aprendidas que derivan de ello. “Desde que nacemos, se nos educa de una manera concreta. Hay ciertos juguetes con los que jugamos, comportamientos que se nos recomienda evitar… Tradicionalmente se nos ha apartado de la toma de control de decisiones relevantes, lo que conduce a que nos cuestionemos todo constantemente. Puede que estemos trabajando en la oficina que no dejamos de replantearnos si le hablamos bien a la chica con la que nos chocamos en el metro antes”, expone la ganadora.
Aunque ese ejemplo otorgado puede parecer una nimiedad, esos pensamientos intrusivos acaban por serpentear todos los aspectos rutinarios, ya sea con la familia, los amigos o las parejas sentimentales. Esto conforma, como lo apoda su creadora, “un caldo de ebullición que va subiendo y que nunca sacas a la luz por miedo a ser considerada una loca”. Nuria Barros incidió en la esperanza satírica que deposita en sus páginas la autora, impregnando todos sus cuentos de la mítica pregunta "¿Y si...?". "Hay un tránsito hacia la ironía, pues sus personajes acaban conformándose con lo que tienen, pero, ¿desde cuándo eso significa perder?", cuestiona Paulina Flores.
Es la primera pieza que uno de los trabajos de Balbuena se enmarca dentro del género ficcional, pues su previa trayectoria siempre ha surcado la literatura de no ficción. Y, como consejo para los que quieran cambiar de hábito escritor tal como hizo ella, estipula que “es como ir al gimnasio, hay que ejercitarlo un poco cada día hasta que funcione”.
El Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve fue creado en 2008. La ganadora del año pasado fue otra artista del país patagónico, Magalí Etchebarne, gracias a su confección “La vida por delante”. “En Argentina existe un hábitat literario muy enérgico que inclina a la experimentación y a conquistar nuevos territorios. No solo hay tradición por el cuento, sino también por su forma menos convencional, como el cuento fantástico o raro. Si los grandes escritores de tu patria están corriendo todo el tiempo por la frontera, el resto nos vemos obligados y motivados a hacerlo”, justifica Balbuena sobre la presencia de su país en el concurso. Más allá de los límites territoriales, también considera que pertenecer a una “patria lingüística” con más de 500 millones de hablantes permite que reciba influencias de múltiples canales con los que mejorar. Justamente, el legado latinoamericano en el género del cuento ha sido un aspecto reseñado por Juan Gabriel Vásquez durante la ceremonia.
No obstante, también reconoce que si bien la innovación es un barco al que todo escritor quiere subirse, como profesional de las letras se ha dado cuenta de que es difícil navegarlo. “Hay un hilo intergeneracional que nos enlaza con nuestros predecesores, por lo que tú piensas que estás haciendo algo rompedor para después percatarte de que ya lo había hecho alguien antes. Quizá La Ilíada sí era transgresor”, confiesa cómicamente la vencedora. A pesar de poder sonar desalentador, ella encuentra ahí su poso: “Como escritora, me tranquiliza pensar que no hay nada nuevo bajo el sol y que solo estamos buscando una mirada personal a algo que ya fue hecho”.
Récord de participación
Esta edición del certamen trae buenas noticias, pues se ha batido récord de participación: se han recibido un total de 1929 textos, lo que supone un incremento del 73 % con respecto al año pasado, cuando se contabilizaron 1114. Se posiciona así como la edición más exitosa. Desde la organización han destacado que alrededor del 60% de los participantes provenían del extranjero, recibiendo piezas literarias de hasta 36 países. La nación con más concurrentes sigue siendo España con 782. En segundo puesto, está el Estado de la ganadora, Argentina, con 412, un 21 % del total. Cierra el podio México, con 190 y conformando casi el 10 %. A pesar de que la mayoría de obras recibidas proceden de la esfera hispana, también se ha recogido la participación de lugares como Kazajistán, Japón y Países Bajos.
Estos loables resultados también arrojan una brecha aún patente: la de género. El 70 % de los candidatos son hombres, con 1356 manuscritos frente a los 573 femeninos. Y, viendo la temática de la historia de Balbuena, se puede adjudicar una razón clara para que exista ese desequilibrio, relacionada con la “humildad” forzada a la que muchas veces ellas se someten: “Si no me hubiera dicho una amiga que me presentara al premio, estoy segura de que no lo hubiera hecho. Quizá hubiera mandado un email tímido a la editorial para ver si consideraban publicarlo”, comenta la escritora. “Batallo constantemente con el pensamiento de que algo puede estar hecho para mí, por lo que intuyo que muchas otras mujeres también dudan de si merecen los triunfos”.
A pesar de que sigue siendo difícil luchar contra esos “fantasmas femeninos”, Sofía Balbuena por ahora les ha ganado una confrontación. “Esta distinción no es aleatoria, ha sido consecuencia de un trabajo continuado”, dice, no dejando que gane la “modestia impostada” que tantas niñas aceptan desde incluso antes de que se les caiga el primer diente de leche.
