Las "soberanías" de la Unión Europea
Cada vez que estalla un conflicto bélico se suelen producir distorsiones en los mercados, que provocan a su vez alzas de precios de productos básicos, desde la energía y los combustibles hasta los alimentos. Y todo lo anterior se traduce en una idea general con varias derivadas. La general es que la UE necesita garantizarse su soberanía para no depender tanto del exterior. Y las derivadas hacen referencia a los distintos sectores en los que la UE puede y debe actuar: la militar y de seguridad como tal; la industrial, la digitalización de la economía, la energética, y, por supuesto, la alimentaria, aunque esta parece haberse quedado en un segundo plano en los últimos tiempos. Ya antes del estallido de la guerra en Irán, la Comisión Europea se había fijado como prioridades de su mandato actual la puesta en marcha de un embrión de política común de defensa y seguridad, para incrementar nuestra soberanía y reducir la dependencia de Estados Unidos, a la vista de que Trump no está por la labor de garantizar la defensa de los europeos. También apostaba, dentro de sus prioridades estratégicas, por "reindustrializar" Europa y hacer frente a la competencia creciente en el mundo de, otra vez, Estados Unidos y China. Asimismo, otro de sus objetivos prioritarios es la digitalización de nuestra economía para no perder el tren frente a otros países.
Tampoco se olvidan los de Bruselas entre sus planes el lograr un grado más elevado de autosuficiencia energética, que, en el caso del viejo continente, pasa, lo quiera o no, Teresa Ribera por la energía nuclear. Solo así los miembros de la UE podrán tener más soberanía energética. Finalmente, y algo más olvidada en los últimos tiempos, está la soberanía alimentaria. Es verdad que la UE es bastante autosuficiente, y por lo tanto soberana, en la producción de alimentos. Sin embargo, hay un problema: para tener carne o cereales se necesitan una serie de medios de producción. Desde el gasóleo hasta los fertilizantes pasando por los alimentos para el ganado o las medicinas para las plantas y los animales. Y ahí es donde la UE tiene un verdadero problemón. Toca replantearse la situación para depender menos del exterior. Está en juego nuestra producción de alimentos, ni más, ni menos.
