El debate sobre el liderazgo en la izquierda ya abre grietas internas en IU
Cuando el pasado mes de febrero los partidos que componen Sumar anunciaron una especie de refundación, intentaron dejar muy claro que el debate de los liderazgos no se tenía que abrir todavía. El argumento teórico era el de establecer una base sólida desde la que construir, en vez de articular el espacio a partir de un nombre como se había hecho en ocasiones anteriores. Sin embargo, también influía que ese tipo de debates generan grietas de manera irremediable, algo que ya está empezando a pasar en Izquierda Unida (IU).
El pasado martes, el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, aseguró que su formación propondrá al resto de partidos del espacio el acelerar el proceso de designación de un nuevo líder. Dijo que eso se había debatido en el Consejo Federal de IU, celebrado el lunes, y que la intención era dejar el proceso resuelto antes de mayo.
"En política no proceden los espacios vacíos", dijo. Con ese calendario, que aseguró que no se debía a que creyera que Pedro Sánchez fuera a convocar un adelanto electoral, se podría tener los deberes hechos antes de las elecciones de Andalucía. Aunque todavía no tienen fecha, el día que está barajando el presidente Juanma Moreno es el domingo 31 de mayo. En cualquier caso, se tendrían que celebrar como tarde en junio. Maíllo es, además, candidato en esas elecciones como cabeza de lista de Por Andalucía.
Sin embargo, esa petición de aceleración no ha calado bien en algunos sectores de la propia Izquierda Unida. "No todo el mundo del partido comparte que haya que acelerar los liderazgos. No es el debate", aseguran fuentes de la dirección de IU. Según explican estas fuentes, el debate del Consejo Federal del pasado lunes se centró en la importancia de elevar la presión al PSOE para que incluya algunas de sus medidas en el decreto que prepara el Gobierno para el Consejo de Ministros extraordinario de mañana.
Reconocen que algunas intervenciones, tes o cuatro, hablaron de "acelerar" la búsqueda de liderazgo, pero que en ningún caso se estableció ningún plazo. Es decir, que parte de la dirección de Izquierda Unida está acusando a su coordinador federal de poner el foco en un asunto que no corresponde y de imponer unos plazos que no se consensuaron en el órgano de dirección del partido.
"Hay que dejarse de esos debates en los que la izquierda habla de sí misma. El trabajo de la izquierda es trabajar para que salga el real decreto. Si trabajamos en lo político, habrá gente que salga de manera natural", añaden las fuentes, que aseguran que en Izquierda Unida hay "una ola interna" que no comparte las estrategias aireadas.
En cualquiera de los casos, lo cierto es que los liderazgos naturales no están cuajando del todo desde que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, decidió no volver a postularse como candidata. Todas las miradas se posan de manera constante sobre el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, que cuenta con el consenso de las cuatro formaciones que componen Sumar. Pero él asegura, de manera constante, que no está interesado en postularse para el puesto.
De hecho, el pasado martes se publicó que las cuatro formaciones le habían propuesto formalmente que lidere el espacio, aunque luego fue desmentido por las mismas. En cualquier caso, fue una nueva oportunidad de Bustinduy para volver a desmarcarse: "No es eso lo que aspiro a hacer", dijo.
