Ya se sabía, después del partido de Newcastle, en el que el Barcelona tuvo que apretar los dientes para volver a casa con un resultado positivo, que habría que sortear dificultades para llegar a cuartos de final. También se sabía que el Barcelona, en el
regreso de las eliminatorias de Champions al Camp Nou desde 2019, con un ambiente absolutamente espectacular, era favorito. Lo que nadie imaginaba, y menos después de un primer tiempo de intercambio de golpes, era el auténtico vendaval futbolístico que destrozó al Newcastle en una segunda parte espectacular del conjunto de
Flick, hasta completar un maravilloso 7-2, con un único, pero grande, lunar: la lesión de
Joan Garcia en el tramo final.
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