La resiliencia de la República Islámica
«Al esperar que la sociedad iraní se levantara en armas cuando están bombardeando Teherán casi a diario, EE UU ha demostrado falta de conocimiento sociocultural», asegura a LA RAZÓN el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Carlos Pastor. El especialista en política exterior iraní cree «más probable» que la República Islámica, que «nació de la resistencia y ha vivido en la resistencia desde 1979», «basará todo su ejercicio político en la supervivencia y la bunkerización» a partir de ahora, y ve improbable la aparición de grietas en la cúpula de un sistema copado por la Guardia Revolucionaria.
¿Dónde podría ocurrir esas grietas en la cúpula de poder actual en Irán?
A diferencia de otros sistemas de gobierno, la República Islámica nació de la resistencia y ha vivido en la resistencia desde 1979. El liderazgo jerárquico resistió la guerra Irán-Irak, la muerte de Jomeini, el Gobierno reformista liberal de Jatamí, las poderosas movilizaciones del Movimiento Verde en 2009 y las protestas que llevan sucediendo desde 2019 y 2022 que pusieron en jaque al sistema. La República Islámica mantiene el sistema jerárquico relativamente intacto a pesar del descabezamiento y el asesinato de Jamenei, en parte gracias a la existencia de una cierta planificación previa en la sucesión de un líder religioso que había alcanzado los 86 años. La cúpula de poder en Irán lleva varios años copada por una abrumadora cantidad de miembros de la Guardia Revolucionaria y los Pasdaran, que han apuntalado un sistema religioso figurativo que queda más como una tradición revolucionaria histórica que un liderazgo real efectivo. El Ejército iraní es, quizás, un elemento más sensible a la posibilidad de un cambio de sistema. Esto ya ocurrió durante la caída del Sah Muhammad Reza Pahlavi, cuando se declararon neutrales y permitieron la llegada al poder de Jomeini. Pero han sido 40 años de renovaciones de liderazgos y planes de adoctrinamiento sobre ellos. Es difícil saberlo.
¿Augura una resistencia exitosa del régimen si la guerra se prolongara?
Cuanto más se alarga la guerra más se demuestra que la República Islámica es capaz de resistir frente a toda una superpotencia como EE UU y su aliado Israel, lo que le da un plus de dedicación a la Guardia Revolucionaria para querer alargar el conflicto hasta generar desgaste en la relación de los dos Estados. Irán rápidamente internacionalizó el conflicto y golpeó las bases militares de EE UU en el Golfo, provocando una sensación de indefensión de las monarquías árabes hacia su aliado estadounidense. La República Islámica sabe explotar bien las diferencias políticas entre actores.
¿Han subestimado Israel y EE UU las capacidades militares de la Guardia Revolucionaria y demás unidades militares?
No sé si la palabra correcta es «subestimado» porque tanto EE UU como Israel tienen unos servicios secretos que se han demostrado infalibles. Desde mi punto de vista tiene más que ver con cierto exceso de confianza política por parte de la cadena de mando en Washington y un fallo de cálculo a nivel social. Creo que esperaban que la sociedad iraní se levantase en armas contra el sistema islámico tras el ataque, lo que no ha sido así. Me parece que ha habido más una falta de conocimiento sociocultural que militar.
¿Ve posible la implicación de nuevas fuerzas apoyadas por Teherán, como los hutíes de Yemen, en la guerra?
Depende en gran medida de lo que dure la guerra. Ya hemos visto como Hizbulá ha salido de su letargo y se ha mostrado abierto a participar en el conflicto. Los hutíes no han dejado de participar en el conflicto Irán-Israel en ningún momento. Fueron de los pocos proxys que lanzaron drones hacia territorio israelí y los que, no olvidemos, amenazaron el paso de barcos con bandera israelí por el estrecho de Bab el-Mandeb. Estoy seguro de que, si se alarga más la guerra, Irán recurrirá a sus aliados.
¿Augura futuro al nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei? De sobrevivir, ¿qué podemos esperar de su liderazgo?
Es difícil de decir. Hoy en día toda la jerarquía militar y religiosa del país está bajo estrecha vigilancia del Mossad. Lo que sí es cierto es que lo han puesto a buen recaudo para evitar un ataque similar al que sufrió su padre Alí Jamenei. Mojtaba era uno de los candidatos que estaba sonando en los últimos años como heredero al liderazgo supremo, pero su elección demuestra que el sistema republicano islámico quiere seguir una línea continuista y conservadora. Mojtaba fue miembro de la Guardia Revolucionaria y combatió en la guerra con Irak entre 1987 y 1988. Se había encargado de la dirección de los Basij, responsables de la represión de todas las protestas en Irán desde 2009. Tiene una estrecha relación con el Estado profundo iraní.
¿Podría aparecer bajo su liderazgo una figura del interior del sistema capaz de negociar un alto el fuego y una transición?
Hay varios liderazgos con legitimidad dentro de Irán que, incluso, ya han encabezado protestas civiles de importancia como Hossein Mousaví, Mehdi Karrubí o Muhammad Jatamí, que son clérigos reformistas y críticos del sistema. También puede surgir una figura dentro del Ejército iraní, como una vía a un sistema militarizado similar al que existe en Egipto. Lo más probable es que veamos un mayor peso en la toma de decisiones de la Guardia Revolucionaria y el Ejército.
¿Ve factible un nuevo movimiento de protestas como el del pasado mes de enero?
Si la represión era muy grande antes de que EE UU atacase Irán, es difícil que ahora se dé una situación propensa a un movimiento popular. La ciudadanía iraní no va a movilizarse cuando Teherán está siendo bombardeada a diario. Los movimientos disidentes y críticos con la República Islámica seguirán muy activos, pero si bombardeas los núcleos urbanos principales del país la participación se reduce.
En caso de sobrevivir tal como la conocemos hoy, ¿volverá la República Islámica a tratar de reconstruir su ‘eje de la resistencia’ regional?
El problema aquí es un concepto casi de partida. Parece que, desde Washington, tenían una excesiva confianza en que podría ser una operación simple como la de Venezuela e Israel, sin duda, ha aprovechado esto para imponer sus intereses en Oriente Medio. Atacar un país de 90 millones de personas con casi cincuenta años de desarrollo de una revolución política sin poner un solo soldado en territorio enemigo tiene consecuencias evidentes si eres incapaz de cambiar al sistema de gobierno. ¿Alguien se cree que, después de haber sido atacados en medio de unas negociaciones en las que Irán había cedido, el sistema islámico va a volver a querer a sentarse en una mesa? Lo más probable es que basen todo su ejercicio político en la supervivencia y la bunkerización.
¿Cree que EE UU e Israel tienen un plan para el día después en caso de conseguir la rendición de la República Islámica?
Lo que se está demostrando es que Israel persigue únicamente un interés de supremacía regional al debilitar a su rival regional más importante de las últimas tres décadas. Israel usó durante los meses anteriores a la guerra una retórica de querer cambiar el gobierno islámico por una monarquía amiga como sería la del heredero Pahlavi. EE UU, y a sabiendas de que Trump dio en todo momento declaraciones inconexas y contrarias, parece haber virado desde un interés por un cambio de sistema dentro de Irán, pero ha acabado centrándose en la destrucción de toda estructura militar. La realidad es que se ha iniciado un conflicto a escala regional con muchas implicaciones globales sin un objetivo definido, lo cual no ayuda en absoluto a estabilizar la región. Balcanizar Irán sería un grave error estratégico. La sociedad iraní es, ante todo, nacionalista y consciente de la historia de su país como sociedad milenaria. Sería dificilísimo pensar que desintegrar la identidad nacional que les une pueda ser mínimamente aceptable para los y las iraníes.
