Joan Tubau: "La sociedad consumista te quita el "dinero que te jodan" y te hace menos libre"
El título del libro es provocador. ¿Por qué cree que conecta con tanta gente hoy?
El concepto significa que puedes estar por encima del dinero: no depender de él, no ser su esclavo. Mucha gente no entiende que el dinero tiene utilidad no solo cuando lo gastas —porque puedes comprar cosas interesantes—, sino también cuando no lo gastas. Cuando ahorras, en realidad estás comprando opciones futuras. Si mañana aparece una oportunidad, o si alguien te propone algo que no te interesa, tener un colchón te permite decir: «No, gracias». No hace falta decir «fuck you», pero sí poder negarte. Y creo que mucha gente no tiene tanto «fuck you money» como debería, y eso hace que la vida sea menos placentera, porque acabas haciendo cosas en las que no crees o que no te apetecen.
Defiende que el dinero es sobre todo una herramienta de libertad. ¿Cuándo se convierte en una fuente de esclavitud?
Cuando eres dependiente. Y, sobre todo, cuando no tienes flujo de caja positivo: si gastas más de lo que entra, ya empiezas a sufrir. Esto es evidente cuando hay pocos ingresos, pero también ocurre con gente que gana bastante. Hay personas que ingresan 5.000 o 10.000 euros netos al mes y aun así se lo gastan todo. El flujo de caja no es negativo, pero tampoco positivo: no hay ahorro. Eso da muy poco margen de maniobra y te lleva al estrés financiero. Yo hubo un día en el que entendí algo: con el ahorro presente estoy comprando libertad futura.
En un contexto de inflación, precariedad laboral y vivienda inaccesible, ¿es realista hablar de libertad financiera?
En España los salarios son bajos, y es verdad que cuesta imaginarlo. Pero precisamente por eso se debe hablar. Aunque tu capacidad de ahorro sea pequeña, ahorrar un poco compra libertad futura. Si consigues ahorrar, aunque sea un 10% o un 20%, dentro de unos meses tendrás un margen de maniobra: quizá dos, tres o cuatro meses para poder dejar un trabajo y buscar algo mejor. El peor escenario es el de quien no tiene margen: aparece una oportunidad, pero no puede perseguirla porque está atado de pies y manos. Incluso con un salario bajo, yo animaría a todo el mundo a fijarse un porcentaje e ir construyendo poco a poco ese «fuck you money».
¿Cuál es el mayor error que cometemos al tomar decisiones económicas en lo cotidiano?
Vivir por encima de nuestras posibilidades. Antes la lógica era: «Si entran diez, gasto ocho y guardo dos». Ahora es: «Entran diez, gasto doce y financio dos; ya veré mañana». Yo animaría a la gente a preguntarse hasta qué punto hace falta consumir. La sociedad consumista te quita «fuck you money»: te hace menos libre. Y a veces pienso que nos quieren así: animados a gastar por encima de nuestras posibilidades para que no tengamos libertad de movimiento y dependamos del banquero, del político o de quien sea.
En el libro es crítico con los bancos. Cuando nos aconsejan «ahorra», ¿dónde recomienda invertir?
El negocio del banco está en el crédito. Lo que te pagan por el ahorro suele estar por debajo de la inflación. En un contexto inflacionista, hay alternativas para proteger y revalorizar el capital: una cartera diversificada con renta variable y renta fija, oro… Bitcoin me parece interesante, y también otros activos. Lo que no hay que hacer es dejar el dinero parado: se pierde poder adquisitivo.
¿Las redes sociales están distorsionando nuestra relación con el dinero?
Están amplificando algo humano: el deseo de estatus. Ahora se vuelve más exagerado porque hay mucho teatro; gente que aparenta haber «llegado» cuando no es así. Compararte es un juego perdedor. El estatus es un juego de suma cero: si alguien sube, otro baja. Y siempre habrá alguien con un barco más grande. Es mejor preguntarte qué quieres tú y no vivir buscando validación de millones de desconocidos. Lo importante es la aceptación de las cuatro o cinco personas que realmente te importan.
