¿Serán los Oscar 2026 de "Una batalla tras otra" en la era Trump?
Quedan tan solo unas horas para que la alfombra roja desplegada en las inmediaciones del Dolby Theatre de Los Ángeles se convierta en un depositario excepcional de talento, exposición, enajenación colectiva, belleza y fulgor hollywoodiense proyectado por grandes estrellas de la industria del cine antes de que arranque la 98ª. edición de los Premios Oscar y una pregunta sobrevuela el ambiente (además de la relacionada con el absurdo e hilarante autoboicot promocional de Chalamet en la última semana de carrera hacia la estatuilla dorada tras sus polémicas declaraciones sobre el ballet y la ópera). ¿Va a desprenderse la Academia este año de esa vitola de aparente neutralidad ideológica que ha barnizado siempre la maquinaria fundacional de Hollywood convirtiendo a "Una batalla tras otra" en la vencedora de la noche en plena era Trump?.
Recordemos datos importantes al respecto. No parece accidental ni tampoco casuístico que tanto el título de la película con más nominaciones de toda la historia de los Oscar con 16 candidaturas, como la película que le sigue en términos de cifras abultadas con 13, hablen, de forma directa o indirecta, más velada o menos explícita –a través de recursos formales, géneros y discursos cinematográficos desparejados y completamente distintos– de la mayor epidemia cronológicamente histórica y arrastrada todavía hoy por Estados Unidos: el racismo. Si Ryan Kyle Coogler con "Los pecadores" se sirve del envoltorio sobrenatural del terror gótico y el sincretismo vampírico de dos gemelos afroamericanos veteranos de la Primera Guerra Mundial que regresan a su Misisipi natal (germen territorial del Ku Klux Klan) en plena década de los años treinta después de un tiempo trabajando para la mafia en Chicago, Paul Thomas Anderson en "Una batalla tras otra" hace lo propio con su particular adaptación de la corrosiva novela "Vineland" de Thomas Pynchon apostando por una sobreestimulada sátira enclavada en el presente de la violencia institucional de Trump y protagonizada por Leonardo DiCaprio, que denuncia las consecuencias de las políticas antiinmigratorias del mandatario estadounidense y pone en evidencia de una manera metafórica los intimidatorios métodos de detención y matonismo del ICE.
Respirar contemporaneidad
El mensaje proyectado por la Academia de Hollywood en este sentido parece decir que las barreras políticas se están cayendo y que su apertura como organización a la permeabilidad del cine internacional y sus identitarias particularidades se está ampliando. Algo que no sólo han demostrado las 16 nominaciones de la mencionada propuesta de Coogler, sino también las 4 de una destacada película brasileña que ha ganado enteros en los últimos días como "El agente secreto", entre ellas las de mejor película y mejor actor principal para Wagner Moura (atentos a una posible destitución de la supuesta consagración de Chalamet por parte de este flamante ganador del Globo de Oro en la categoría de mejor actor principal o incluso un sorpaso por parte de Michael B. Jordan, protagonista de "Los pecadores", que llega a esta edición habiendo ganado el Premio de la Crítica); las dos celebradas nominaciones de nuestra candidata española "Sirat" de la mano de Oliver Laxe como mejor película internacional y mejor sonido.
O las 9 gloriosas nominaciones de una joya europea, concretamente noruega, como "Valor sentimental" gracias a la cual su director, Joaquim Trier ha logrado meter a casi todo su elenco en la carrera por la estatuilla dorada en los apartados de interpretación tal y como atestigua, entre otros, la extraordinaria Renate Reinsve como mejor actriz principal.
Sin embargo, la también protagonista de "La peor persona del mundo" no tiene fácil esa posible confirmación de talento porque se disputa el Oscar con el auténtico corazón del esqueleto emocional de "Hamnet", favoritísima de todas las quinielas: Jessie Buckley.
Y hablando de emociones, esos elementos invadidos de abstracción, subjetividades y paroxismo que en determinadas ocasiones las narrativas norteamericanas parecen envasar en compartimentos estancos que para sorpresa de nadie no significan absolutamente nada: apuntaba con sentido y con criterio recientemente Almodóvar en una entrevista, que el pulso general de las películas americanas presentadas no tiene nada que ver con el espíritu de las propuestas europeas o internacionales. "Entre las diez cintas nominadas a mejor película hay dos que son extranjeras: "El agente secreto" y "Sentimental value". Las ocho restantes, no son comparables a estas dos. Nosotros no tenemos dinero pero nuestras películas respiran contemporaneidad. Están hechas sobre gente que se sienta en mesas a hablar y les pasan cosas", señalaba el cineasta. Deseamos y esperamos que el nombre de Trump se oiga mencionado varias veces en las conversaciones sucedidas a lo largo de esta madrugada, pero que en ningún caso se sienta invitado a coger asiento alrededor de la gran mesa de Hollywood. Ni es ni será bienvenido.
La quiniela
Por Sergi Sánchez
Mejor película
- Debería ganar: "Una batalla tras otra"
- Ganará: "Una batalla tras otra"
Mejor director
- Debería ganar: Paul Thomas Anderson
- Ganará: Paul Thomas Anderson
Mejor actriz
- Debería ganar: Rose Byrne
- Ganará: Jessie Buckley
Mejor actor
- Debería ganar: Timothée Chalamet
- Ganará: Michael B. Jordan
Mejor actor secundario
- Debería ganar: Benicio del Toro
- Ganará: Delroy Lindo
Mejor actriz secundaria
- Debería ganar: Amy Madigan
- Ganará: Amy Madigan
