Sánchez y Zapatero convierten Valladolid en el epicentro del “No a la guerra” contra Irán
El PSOE cierra este viernes la campaña electoral en Castilla y León, donde se vota el domingo para elegir unas nuevas Cortes y, estas, un nuevo presidente autonómico. El partido desempolva una vez más el grito de “no a la guerra” de Irán para arrastrar a sus votantes. Y ha decidido a última hora incorporar al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, autor intelectual de aquella pancarta con la que aterrizó en Moncloa hace dos décadas. Todos se citan a las 18.00 en la Cúpula del Milenio de Valladolid.
El líder socialista, Pedro Sánchez, y su ministro de Transportes, el vallisoletano Óscar Puente, -exregidor del municipio y peso pesado del Ejecutivo-, también arropan al candidato, Carlos Martínez. El alcalde de Soria fue aupado a la secretaría general en una operación dispuesta por la dirección federal y ejecutada por el ex secretario de organización Santos Cerdán, que impidió a Luis Tudanca continuar al frente tras una década al mando. El partido optó por un liderazgo afín a Madrid y al sanchismo con una buena hoja de servicios en el ámbito municipal
Los socialistas saben de antemano, gracias a decenas de encuestas, que el PP será salvo sorpresa mayúscula, el ganador de los comicios. Pero Castilla y León será, en cierta medida, un laboratorio electoral. Los castellanos y leoneses serán los primeros que voten con el conflicto en Oriente Medio, impulsado por Estados Unidos, extendiéndose como la pólvora. Moncloa se prepara para analizar su efecto en el voto. Y el resultado permitirá al equipo de estrategia del presidente del Gobierno concluir si el eslogan es útil o no para movilizar a la izquierda, que es la obsesión de Sánchez.
Hace tiempo que las elecciones autonómicas en España están “nacionalizadas”. El país está polarizado y el presidente ha conseguido que cada vez que se abra una urna se decida entre él y el resto. Puesto que Moncloa cree que el “No a la guerra” es un carburante electoral, la dirección socialista ha echado el resto. Este viernes se escuchará en el cierre de campaña hablar más de “ola ultra” global que de cualquier otra cosa.
No es la primera vez que el expresidente Zapatero participa en la campaña. Los socialistas de su tierra le han considerado siempre un gran activo por ser, precisamente, leonés. Pero en este tiempo ha evitado hacer cualquier referencia a las informaciones que señalan que tanto él como sus dos hijas habrían percibido 660.000 euros de un lobista vinculado a Plus Ultra, la aerolínea rescatada por el Gobierno en 2021.
El expresidente, además, ha insinuado que volverá a desempeñar un papel relevante en la campaña de las elecciones generales previstas para 2027 y que su intervención podría ser nuevamente decisiva, como ocurrió en 2023, para ayudar al PSOE a conservar el Gobierno. Todo ello pese a las críticas de la oposición por sus supuestos negocios opacos, a las que suele restar importancia recurriendo al refranero: “No quieren caldo, pues dos tazas”.
