Récord de agresiones a médicos en España: 879 casos en 2025
Las agresiones a médicos alcanzaron en 2025 un nuevo máximo histórico en España con 879 casos registrados, según los datos del Observatorio contra las Agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC). Es la cifra más alta desde que comenzó esta serie hace dieciséis años y eleva a 8.987 el número total de agresiones contabilizadas en ese periodo.
Los datos se han presentado con motivo del Día Europeo contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, que se conmemora cada 12 de marzo. El presidente de la OMC, Tomás Cobo, y el secretario general, José María Rodríguez Vicente, han advertido de una tendencia ascendente sostenida de violencia contra los sanitarios.
Una década y media de violencia que tuvo un pico importante tras la pandemia, en 2022. "Pasamos del aplauso a la agresión", ha lamentado Rodríguez, que ha pedido un plan nacional para frenar la violencia cronificada contra los sanitarios desde la pandemia.
Atención Primaria, el foco principal
Aunque la mayoría de los incidentes corresponden a amenazas y coacciones, las agresiones físicas ya representan el 19 % del total. La Atención Primaria concentra el 58,6 % de los casos, y ocho de cada diez se producen en la consulta habitual del médico. En casi la mitad de los episodios, el agresor es un paciente con cita programada.
"No es un problema de control de accesos, sino de relación asistencial", según ha remarcado Rodríguez, quien ha focalizado el origen histórico de la agresión en el paciente programado: en el 48 % de los casos es el que causa la agresión. El no programado en el 31,3 %; el acompañante sólo en el 19,4 % y el paciente desplazado en el 1,2 %.
Médicas y jóvenes, los más afectados
El informe también refleja que las médicas sufren el 64 % de las agresiones, en un sector cada vez más feminizado, y que los profesionales jóvenes y de mediana edad son los más afectados. Además, solo el 48,8 % de los casos se denuncian, en parte por la normalización de la violencia y porque muchos profesionales consideran estas situaciones como parte del ejercicio diario de su trabajo. Tras una agresión, además, suelen aparecer sentimientos de indefensión, impotencia, humillación y rabia.
Entre los motivos para no denunciar figuran la percepción de que los procesos no son ágiles, la falta de sanciones ejemplarizantes, la sensación de falta de protección institucional y el temor a represalias futuras por parte del agresor o su entorno. El 13,5 % de esas agresiones, además, acaban en baja laboral, con lo que también se quiebra la continuidad asistencial.
La OMC ha reclamado la puesta en marcha de un plan nacional para frenar las agresiones, un problema que se ha intensificado desde la pandemia y que, en el 13,5 % de los casos, termina provocando la baja laboral del profesional agredido.
