Joven costarricense portó en Italia la antorcha de los Juegos Olímpicos de Invierno: ‘Fue el honor más grande’
Hay sueños que no solo se cumplen, sino que se transforman en el aire que respiramos. Para Nicole Gallegos Heinrich, una joven josefina de 24 años, ese sueño tiene el aroma del café costarricense y la acústica legendaria de Milán, Italia.
Esta joven violista es un ejemplo de esfuerzo, fe y, sobre todo, talento. En Italia, ella ha pasado de tocar en uno de los escenarios más imponentes de la música europea, tocando junto al grupo Il Volo, a desfilar con la antorcha en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno 2026.
“Desfilar en los Olímpicos, sin duda, ha sido uno de los honores y orgullo más grandes de mi vida”, comentó emocionada la artista.
Pero, ¿cómo una tica fue seleccionada para portar la llama de tan helada y prestigiosa competición? Curiosamente, para llegar a la respuesta hay que remontarse a un país donde las temperaturas bajo 0 °C no existen y la nieve solo se ve en las películas de Navidad.
Las aventuras de Gallegos comenzaron en el 2009, en las aulas del Instituto Nacional de la Música en Costa Rica. Allí, la violista forjó la disciplina que hoy la define como bachiller en Enseñanza y Ejecución de la Viola.
Sin embargo, el 11 de noviembre de 2024, el destino cambió de partitura y su sueño siguió un rumbo tan inesperado como soñado. En una audición que describe como un acto de fe y esfuerzo puro, Nicole conquistó al jurado de la Accademia Teatro alla Scala, una de las más importantes de la ópera en el mundo.
En enero de 2025 preparó sus maletas, se despidió de sus padres y se fue a Italia a conquistar su mayor obsesión artística: una especialización de Orquesta para el Mundo del Espectáculo (ballet, ópera, etc).
“Cada día que me levanto no puedo aún creer que esta es mi vida. Generalmente, pensamos que nuestros sueños más locos son inalcanzables, por lo cual me siento increíblemente afortunada y privilegiada”, comentó en la entrevista con La Nación.
"La experiencia está siendo la mejor de mi vida. Cada día aprendo algo nuevo que me hace crecer como persona y como músico profesional”, agregó.
Aunque la tica tuvo un cambio en su vida, lleva muy bien su adaptación gracias a sus fieles compañeros de orquesta: Julian, Naoki, Rolando, Franziska y Francesco Corsi; en quienes ha encontrado una familia. Eso sí, nunca olvida el calor de su tierra, ya que lleva a su Costa Rica en su corazón y confiesa que solo recibe lindos comentarios cuando menciona su nacionalidad.
“Siempre que hablo de Costa Rica sus caras se iluminan y me mencionan al menos algo lindo que conocen de nosotros. Generalmente, hablan de la belleza de nuestra flora y fauna, el que seamos un país pacífico, Keylor Navas, el café (al que son auténticamente adictos y lo admiten)... En fin, me enorgullece como tica ver este entusiasmo hacia nosotros y nuestra cultura”, afirma.
Pero no solo en eso destaca, asegura que su educación musical es incluso mayor a la de algunos de sus compañeros en Europa.
“En Costa Rica los músicos se preparan con calidad suprema; todos los días me sorprendo de lo preparados que estamos nosotros como músicos con respecto a ellos”, expresó.
“Esto se evidencia más que nada en la formalidad que tienen escuelas como nuestro Instituto Nacional de la Música, donde la formación es completa... en Italia no existe y, hablando con compañeros italianos, están de acuerdo que es un mejor sistema educativo que el de ellos”, agrega.
A nivel cultural, la diferencia que encuentra entre ambos países es que en Italia puede asistir a una ópera o ballet diferente cada mes. En los últimos 13 meses asistió a al menos 50 conciertos, y ella, entre setiembre y octubre, participó de 23 funciones.
Una vida de arte y música
En tan solo un año, Nicole ha vivido momentos que describe como increíbles; ha realizado giras internacionales en países como Omán y pronto lo hará en Suiza. Además, recuerda con emoción el haber conocido a varios de sus músicos favoritos, entre los que menciona al contratenor Philippe Jaroussky, la soprano Kate Lindsey, la mezzosoprano Joyce DiDonato y el director del grupo de música barroca Cappella Mediterranea, Leonardo García Alarcón.
Además, hace una mención especial al “gran director de orquesta Fabio Luisi”, con quien dio el concierto más demandante de su vida: la Sinfonía n.º 14, de Shostakovich.
“Por algún golpe extraño de suerte conocí a todos, mis ídolos del mundo de la música de ópera y música antigua. Conocerlos y aprender de ellos, y tocar en este teatro son regalos para mí”, afirma.
Entre estos encuentros destaca su participación junto a Il Volo, el trío de cantantes italianos que invitaron a la costarricense a ser parte de dos de sus funciones; un sueño que había en su corazón desde los 14 años.
“Jamás esperaba que de repente me invitaran a tocar en su World Tour, específicamente el 4 de diciembre en Luxemburgo y el 7 de diciembre en Bruselas. De todas las experiencias, es la que más se parece a un sueño”, afirmó.
En ese inolvidable encuentro compartió en persona con Gianluca, Piero e Ignazio, quienes estarán presentándose en Costa Rica el 11 de marzo, en Parque Viva. A Nicole le ilusiona ese concierto y afirma que le encantaría repetir aquella hazaña en la tierra que la vio nacer.
El máximo honor de Nicole
El mayor reconocimiento que Nicole ha tenido en suelo europeo, según sus propias palabras, es haber sido seleccionada -junto a otros 19 estudiantes de la Academia del Teatro de La Scala-, para portar la llama de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno 2026.
La oportunidad de llevar el fuego olímpico se dio el pasado 6 de febrero en Il Viaggio della Fiamma, nombre que se le da al recorrido desde Olimpia, Grecia, hasta la sede de las olimpiadas, que en este caso fueron las ciudades de Milán y Cortina.
“Aunque nunca he sido una persona muy atlética, no pude evitar conmoverme al llevar este fuego, que por miles de kilómetros y muchas semanas ha viajado, extendiendo su luz de esperanza y esfuerzo a todos quienes la han visto”, expresó.
Antes de ser elegida, la tica debió escribir un texto sobre el honor de llevar la antorcha y con ello conquistó los corazones de quienes pudieron leer sus palabras... Esto fue parte de lo que redactó:
El hecho de que el fuego fuera ‘domesticado’ hace medio millón de años fue un descubrimiento tan trascendental que dio origen a una nueva era: la Edad de Piedra temprana. Desde entonces, el fuego ha sido para toda la humanidad un símbolo de fuerza, de seguridad, de luz y calor, de poder y fascinación, pero sobre todo —diría yo— de esperanza. Una pequeña hoguera, o incluso un fósforo, podría compartir su fuego con el mundo entero, llevar su luz hasta los rincones más remotos sin perder su propio corazón firme y constante.
Por último, la joven afirma que el haber cargado la llama frente a su casa, La Scala, no tiene precio ni comparación. “Es, y probablemente será por mucho tiempo, uno de los honores y orgullos más grandes de mi vida”, finalizó.
