Un economista revela el truco para ahorrar en la compra de Mercadona: “Las estanterías del medio suelen ser bastante más caras”
Hacer la compra se ha convertido en un ejercicio de estrategia doméstica. En un contexto de precios elevados en alimentación, según los últimos datos del INE, los alimentos acumulan en los últimos años subidas significativas, muchos consumidores buscan fórmulas para ajustar el gasto sin renunciar a la calidad. La planificación ya no es solo una cuestión de orden, sino de supervivencia presupuestaria.
En este escenario, el economista Gabriel García, conocido en redes sociales por sus análisis divulgativos, ha compartido una serie de recomendaciones centradas en cómo comprar en Mercadona de forma más eficiente. Sus consejos no se basan en cupones ni promociones ocultas, sino en entender cómo funciona la distribución dentro del supermercado y cómo influyen nuestros hábitos de compra.
La altura importa: el truco del lineal
Uno de los aspectos que destaca el economista tiene que ver con la colocación de los productos en las estanterías. “Normalmente las estanterías del medio suelen ser bastante más caras”, advierte. No se trata de una casualidad ni de una percepción subjetiva: es una técnica habitual en el sector de la gran distribución.
En marketing se conoce como “zona caliente” al espacio situado a la altura de los ojos del consumidor. Diversos estudios sobre comportamiento de compra señalan que los productos colocados en ese punto tienen mayor probabilidad de ser elegidos, simplemente porque son los primeros que vemos y requieren menos esfuerzo físico para alcanzarlos. Por ese motivo, las marcas con mayor margen o las referencias más rentables suelen ocupar ese espacio privilegiado.
En cambio, en los estantes inferiores o superiores es frecuente encontrar alternativas más económicas, incluidas marcas blancas o formatos ahorro. Detenerse unos segundos más, agacharse o alzar la vista puede traducirse en una reducción del importe final.
El momento de la compra también influye
Otro de los consejos que ofrece García tiene que ver con el horario. Acudir al supermercado en las horas previas al cierre puede ofrecer oportunidades interesantes, especialmente en productos frescos. Carnes, pescados, frutas o platos preparados que deben rotarse rápidamente pueden presentar rebajas puntuales para evitar desperdicio.
Aunque no todos los establecimientos aplican descuentos sistemáticos al final del día, la práctica de ajustar precios en productos próximos a su fecha de consumo preferente es habitual en el sector. La propia estrategia de rotación responde a criterios de eficiencia y reducción de merma.
Para el consumidor atento, identificar estas franjas puede suponer un ahorro acumulado a final de mes. Eso sí, exige cierta flexibilidad y revisar siempre fechas y condiciones de conservación.
La lista: el antídoto contra la compra impulsiva
El tercer pilar que señala el economista es la planificación. Acudir al supermercado sin una lista cerrada aumenta la probabilidad de caer en compras impulsivas. La psicología del consumo ha demostrado que los estímulos visuales, las promociones y la colocación estratégica de productos en cabeceras de pasillo están diseñados para incentivar decisiones no previstas.
El simple hecho de anotar previamente lo necesario, ya sea en papel o en el móvil, actúa como guía y límite. Además, organizar la lista por categorías o por el recorrido habitual del establecimiento reduce el tiempo de permanencia en tienda, otro factor asociado al incremento del gasto.
Los consejos de Gabriel García no se centran exclusivamente en una cadena concreta, sino que responden a dinámicas habituales en la gran distribución. La disposición estratégica de productos, la segmentación por precios y la gestión del tiempo del consumidor forman parte del diseño comercial de cualquier gran superficie.
Ahorrar no depende únicamente de buscar ofertas llamativas, sino de adoptar una actitud más consciente: mirar más allá de la altura de los ojos, elegir bien el momento de compra y planificar antes de salir de casa.
