Fotógrafo costarricense de bodas ingresó por segunda vez a prestigioso top 50 mundial: vea la imagen ganadora
Mauricio Ureña es el único fotógrafo latinoamericano seleccionado dos veces en la prestigiosa lista internacional Best Wedding Photography Collection. Con más de 300 bodas documentadas, este costarricense destaca mundialmente por su capacidad para narrar historias humanas a través del lente, logrando capturar la esencia emocional de cada pareja.
Ureña ya había ingresado en el afamado top 50 en 2020 y repitió su hazaña gracias a su trabajo en el 2025. Este ranking lo otorga la revista Junebug Weddings, un reconocido sitio muy buscado por las parejas para obtener referencias en el día más especial de sus vidas.
“La primera vez me sorprendió mucho porque no estaba acostumbrado a concursar; a veces a los fotógrafos nos da miedo la crítica. Ahora me animé porque recibí un correo de invitación diciendo que habían visto mi trabajo y tenía elementos para destacar”, dijo.
“En este concurso mandas un máximo de 12 fotografías tomadas durante el año calendario. Participan más de 10.000 fotos de todo el mundo y pasan por un proceso de curación muy riguroso… quedar dos veces es para pellizcarse”, afirmó el entusiasta fotógrafo.
Aunque él tiene formación en administración de empresas y economía, siempre tuvo una afinidad por el arte. Esa formación en números se rindió ante el ADN artístico de su familia, la importancia de la conexión emocional antes de disparar el obturador y el peso de las manos en el lenguaje visual que, con su anterior fotografía ganadora, lo llevó en el 2020 a medios como la BBC y el Washington Post.
Lo más curioso es que, descubrir dicho talento, surgió de una linda casualidad. Todo cambió el día en que Ureña, inesperadamente, dejó de ser un simple invitado en una boda para convertirse en el guardián de los recuerdos de una prima.
“Cuando empezó la ceremonia, vi que el fotógrafo principal estaba muy tímido y a mí se me quitó la vergüenza: saqué mi cámara y empecé a fotografiar. Ese fue mi primer ejercicio en una boda formal”, recordó.
Así es como, poco a poco, pasó de la fotografía de paisajes, e incluso deportes, hasta llegar a lo que lo pone entre los grandes fotógrafos mundiales: las fotos de bodas. En este singular y emocional nicho, Ureña tiene claro cómo le gusta trabajar para obtener las fotografías perfectas.
“Me gusta tomarme el tiempo de conocer a fondo la historia, a la pareja y su círculo cercano. Eso le da una identidad mayor a las fotos”, comentó sobre su trabajo.
"No llego como un simple testigo, sino que busco darle una intención al trabajo para que el cliente se sienta identificado. Me gusta fotografiarlas de manera que puedan volver a sentir cómo se sintió su boda, no solo cómo se veía”, agregó.
Desde sus inicios en 2012 hasta sus recientes éxitos en 2025, Mauricio ha mantenido una filosofía clara: la selectividad sobre la masividad.
“No hago bodas de forma masiva; trato de no sobrepasar unas 25 a 30 por año... Eso le da una identidad mayor a las fotos”, explicó.
Gracias a esas conexiones obtiene fotografías como la seleccionada por Best Wedding Photography Collection este 2025, ya que conocía a la novia y a las personas que le rodeaban en su día más especial.
“A esa novia, Mariam, yo la había fotografiado en sus 15 años hace como 10 años. Ella le había dicho a su mamá que, cuando se casara, no sabía quién sería el novio, pero sí que yo sería el fotógrafo”, bromeó sobre ese día.
Además, Urena explicó que conocía toda la historia de su vida: “Ella creció con su mamá soltera en casa de sus abuelos, a quienes llama “papás”.
Por ese motivo, “el momento en que ella se viste de novia y la ven sus abuelos, el momento fue impactante. Como son muy cristianos, la reacción inmediata del abuelo fue abrazarla y orar por ella mientras la abuela lloraba al lado. Esa es la historia detrás de la foto”.
Ureña, quien en su momento fotografió la boda del político y excandidato presidencial Otto Guevara, y en otras ocasiones ha retratado a figuras como Óscar Arias, Franklin Chang, Nancy Dobles, Lusania Víquez y Glenda Umaña, tiene en su catálogo tanto fotos como historias.
Las más recordadas tienen un ingrediente tanto emotivo como gracioso; pero la que casi le sacó las lágrimas fue la boda de su hermana menor.
“Soy el mayor de tres y no puedo explicar lo que sentí. Tuve que evitar mirarla a los ojos durante toda la boda para poder trabajar, porque tenía un nudo en la garganta permanente. Si me conmuevo con desconocidos, imagínese con ella”, afirmó.
Además, Ureña recuerda que en una de las bodas terminó cayéndose en medio de la emoción. “Una vez, en una boda de playa, por venir caminando hacia atrás para capturar al grupo que venía bailando, me tropecé y di como tres vueltas”, recordó.
“Lo vacilón es que logré sacar la foto mientras caía y mi segundo fotógrafo capturó el momento de mi caída. Me levanté como si nada; ese tipo de compenetración hace que uno se vuelva parte del grupo y la gente pierda la pena”, agregó.
Así, la cámara de Ureña no solo retrata escenas, sino emociones. Busca hechizar con la creatividad de cada encuadre, mientras la pareja que se casa transita en uno de los momentos más plenos y radiantes de su existencia.
