El mismo día en que el
FC Barcelona, a través de una carta dirigida al presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, al presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), Francisco Soto, y al responsable del VAR, Eduardo Prieto, a fin de expresar su “profunda preocupación por la reiteración de actuaciones arbitrales que considera perjudiciales y faltas de un criterio homogéneo” pudo haber encontrado pocas horas después nuevos agravios a añadir a su listado de ejemplos. De una semana a otra. el club azulgrana vio como una flagrante zancadilla en el área visitante durante la disputa del
Barça-Mallorca por parte del defensa bermellón
Johan Mojica al delantero azulgrana
Lamine Yamal no fue castigada como penalti por el árbitro de campo,
Alejandro Quintero González, ni tampoco mereció la llamada del VAR, con
Javier Iglesias Villanueva al mando. Siete días después, en el
Real Madrid-Real Sociedad, el árbitro prinicipal
José Hernández Maeso se fue directo al punto de penalti en dos caídas en el área visitante del madridista
Vinicius Junior ante el defensa realista
Jon Aranburu. El VAR, con
Daniel Jesús Trujillo Suárez, decidió no intervenir ni en el primero ni en el segundo penalti, en el que incluso se ve en la retransmisión televisiva como el extremo madridista se cae antes de que el zaguero rebañe la pelota con una de sus botas.
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