La Ley de Propiedad Horizontal lo aclara: la comunidad no puede prohibir perros y gatos, pero sí limitar su uso de zonas comunes
La convivencia con mascotas forma parte del día a día de millones de hogares españoles. Con más de 20 millones de animales de compañía en nuestro país, su presencia ha transformado la estructura familiar y también la vida en las comunidades de vecinos. Sin embargo, esta realidad también genera tensiones: ruidos, olores, suciedad o el uso de zonas comunes pueden derivar en conflictos que obligan a recurrir al marco legal para garantizar una buena convivencia.
La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) es la norma que regula el funcionamiento de las comunidades de propietarios en España. Por ello, también permite actuar cuando estos animales generan molestias reales para el conjunto de vecinos, aunque no se mencione de manera explícita.
El artículo 7.2 de esta normativa señala que ningún propietario u ocupante de un piso puede llevar a cabo actividades que resulten molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas. Este punto permite a la comunidad acotar comportamientos concretos cuando afecten a los derechos del resto de vecinos.
Tener mascotas en una vivienda privativa es legal, y la comunidad no puede prohibirlo de forma general o indiscriminada. Sin embargo, sí puede regular aspectos relacionados con el uso de los espacios comunes, siempre que las restricciones sean razonables y estén justificadas.
¿Qué límites puede imponer la comunidad?
Las juntas de propietarios pueden aprobar normas internas destinadas a garantizar la convivencia. Entre las medidas más habituales se encuentran:
- Restringir el acceso de perros al ascensor.
- Prohibir la presencia de mascotas en jardines o zonas infantiles.
- Establecer horarios para evitar ruidos.
- Obligar al uso de correa en pasillos y zonas de paso.
- Exigir la limpieza inmediata de excrementos u orines en áreas comunes.
Estas limitaciones deben figurar en los estatutos o en acuerdos aprobados en junta, y siempre deben centrarse en conductas concretas, no en la mera tenencia del animal.
¿Qué dice la Ley de Bienestar Animal?
La Ley de Protección y Bienestar Animal, aprobada en 2023, introduce obligaciones y restricciones que afectan también a quienes conviven con animales en viviendas o comunidades de vecinos. Entre ellas destacan:
- No dejar a un animal sin supervisión más de tres días; en el caso de los perros, el límite es de 24 horas.
- Constituye infracción grave mantener de forma permanente a perros o gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios o vehículos.
- Los dueños deben evitar ruidos excesivos generados por sus mascotas que puedan molestar al resto de residentes. También deberán impedir que estos causen molestias, riesgos o daños a personas, animales o bienes.
- Retirar excrementos y limpiar con productos biodegradables en caso de deposiciones en zonas de paso.
Estas obligaciones refuerzan la idea de que la convivencia con animales es compatible con la vida en comunidad, siempre que se respeten las normas básicas de higiene, seguridad y bienestar.
