Hay una manera especialmente perversa de generar ruido mediático: convertir una información muy sensible en un impacto gratuito para provocar confusión y falsedad. Lo vimos el martes por la mañana en dos programas distintos que tienen algo lamentable en común: el sensacionalismo chapucero. Primero fue en ‘Mañaneros 360’, en La1, y después en ‘En boca de todos’ en Cuatro. En la televisión pública (que es más grave) se pasaron un buen rato anunciando en un titular una “agresión sexual en el entorno del Barça” y utilizaban la imagen en bucle de
Ansu Fati para ilustrar el cebo. Pero el ex jugador del Barça, cedido al Mónaco, no tenía nada que ver con los hechos. El programa de
Javier Ruiz y
Adela González se dedicó más tarde a dar los detalles que vinculaban los hechos, presuntamente, con el hermano de Ansu Fati. El Barça no pintaba nada y el jugador del Mónaco tampoco, pero se utilizó el nombre del club y la imagen en bucle del futbolista de manera oportunista como forma de reclamo y alarma, contaminando y manipulando la realidad. Incluso aseguraron haber hablado con “el entorno del hermano”, es decir, el entorno del entorno. Fuentes anónimas, tópicos vacíos, datos débiles y manipulación informativa, sugiriendo visualmente un vínculo del jugador con los hechos. En Cuatro, en el programa de
Nacho Abad, todavía fueron más engañosos y torticeros. Especularon sobre el caso con imágenes en bucle de
Lamine Yamal sobre un rótulo en pantalla con las palabras ‘presunta violación’ en letras mayúsculas. De forma incomprensible,
Manu Carreño, responsable de deportes de la cadena, se sumó al corrillo de la desinformación. Mientras hablaban de la supuesta agresión sexual del hermano de otro futbolista seguía apareciendo la estrella del Barça en pantalla. ¿A partir de qué grado de parentesco se considera información deportiva? En las plataformas digitales de ambas cadenas se han apresurado a eliminar los fragmentos de programa. Esto demuestra la gravedad de la manipulación informativa. Pero el daño ya está hecho. Cuando se habla de madridismo sociológico se trata también de esto: la desfachatez, la falta de rigor y escrúpulos, el sensacionalismo oportunista con el Barça porque la consideran una realidad periférica y lejana, a la que pueden referirse por aproximación. No les importaba la agresión sexual. Les importaba relacionarla con el Barça.
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