Un pez muy común desata un brote sin precedentes en Canarias
La bicuda, en el centro del brote
El foco del brote de ciguatera se ha localizado en un pez común de las aguas canarias: la bicuda. Este ejemplar fue capturado en aguas de Gran Canaria, concretamente en la zona de Arguineguín. Según las autoridades sanitarias, el consumo de esta pieza ha provocado la intoxicación de al menos nueve personas, cinco de ellas pertenecientes a una misma familia.
La ciguatera es una intoxicación producida por la ingesta de pescado contaminado con toxinas originadas en microalgas tropicales. Estas toxinas no se eliminan con la cocción ni congelación, lo que convierte su detección previa en extremadamente complicada.
Por qué este caso es excepcional
Lo que ha llevado al RASFF a calificar este incidente como un "brote excepcional" es la combinación de tres factores: el número de afectados, la gravedad de los síntomas y la rapidez de aparición tras el consumo. Habitualmente, los casos de ciguatera se presentan de forma aislada o en pequeños grupos, pero este caso supera ampliamente la media.
Entre los síntomas registrados destacan vómitos intensos, diarreas, alteraciones neurológicas y, en algunos casos, efectos cardiovasculares. Algunos afectados requirieron atención hospitalaria urgente.
El papel del Instituto de Salud Carlos III
Las muestras biológicas de los pacientes están siendo analizadas por el Centro Nacional de Alimentación, dependiente del Instituto de Salud Carlos III. Los resultados permitirán determinar con exactitud el tipo de toxina presente y confirmar si se trata efectivamente de un episodio de ciguatera.
El pez causante del brote fue adquirido en un mercado local, tras haber sido pescado por un particular y puesto a la venta sin control reglado. Este hecho ha reabierto el debate sobre la comercialización de capturas de recreo y sus implicaciones sanitarias.
¿Qué es la ciguatera y por qué preocupa en Canarias?
La ciguatera es una enfermedad poco frecuente pero creciente en zonas tropicales y subtropicales. Canarias, por su localización geográfica, es una de las regiones europeas con mayor riesgo potencial. Aunque los brotes siguen siendo esporádicos, los cambios en las temperaturas del océano podrían estar facilitando su expansión.
Los peces que acumulan esta toxina suelen ser de gran tamaño y ubicados al final de la cadena trófica, como la bicuda, el medregal o el mero. El control sanitario en el consumo de estos peces se vuelve crucial en contextos de pesca no profesional.
Recomendaciones a la población
- Evitar el consumo de peces grandes de procedencia desconocida.
- Adquirir siempre pescado en establecimientos autorizados.
- Consultar al médico ante síntomas gastrointestinales o neurológicos tras una comida con pescado.
Qué medidas se están tomando
El Gobierno de Canarias, en coordinación con las autoridades nacionales, ha activado los protocolos de alerta alimentaria y ha reforzado el control en los puntos de venta. Aunque el caso está siendo tratado como un hecho aislado, se mantienen activas medidas preventivas para evitar nuevos incidentes.
El brote ha sido notificado oficialmente a la Unión Europea a través del RASFF, como marca el protocolo para incidentes de seguridad alimentaria con posible impacto internacional.
Impacto en la comunidad pesquera
Este episodio ha causado preocupación en el sector pesquero local, especialmente entre quienes practican la pesca recreativa o de pequeña escala. Las autoridades recuerdan que la venta de capturas no reguladas puede derivar en riesgos graves para la salud pública.
Desde Sanidad se insiste en la importancia de que cualquier pez de consumo comercial pase por los controles reglamentarios y se insta a la colaboración ciudadana para identificar prácticas irregulares.
Una alerta que podría repetirse
Este brote ha marcado un antes y un después en la gestión de la ciguatera en España. Aunque se han registrado otros casos en el pasado, ninguno había implicado a tantas personas ni había sido tan inmediato y severo.
El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos mantendrá una vigilancia activa sobre el posible aumento de estos casos, especialmente en zonas como Canarias donde los factores ambientales favorecen la aparición de toxinas. El caso ha sido catalogado como un brote alimentario excepcional por su magnitud y severidad.
