Continuidad digital: el secreto para ganar la carrera empresarial
Si en una carrera de relevos los equipos no están bien coordinados, difícilmente podrán ganarla; lo mismo sucede en el mundo empresarial: sin una sincronización efectiva de procesos, las empresas difícilmente podrán cumplir sus metas o llegar a buenos resultados.
Las empresas con continuidad digital, es decir, con datos alineados y procesos sincronizados, logran mejores resultados.
Permite monitorear los flujos de información, integrar datos, procesos y actores a lo largo de todo el ciclo de vida de un servicio o producto y evaluar la mejor forma de conectar todos los flujos, pero sobre todo rompe las barreras entre dominios tecnológicos y organizacionales a lo largo de toda la cadena de valor.
Nuestros análisis indican que las organizaciones que cuentan con continuidad digital podrían optimizar sus operaciones al reducir tiempos entre 20% y 30%, y en algunos casos, hasta 50%.
Sin embargo, según el Índice de Desarrollo Digital Estatal (IDDE) 2024, que elabora el Centro México Digital, doce de los treinta y dos estados de la república han experimentado retrocesos en su transformación digital.
Estas brechas representan una barrera operativa y una desventaja competitiva a nivel regional al limitar el acceso a la tecnología e innovación y poner freno al potencial de desarrollo.
Las condiciones actuales del mercado exigen una rápida adaptabilidad a la demanda y las necesidades de los consumidores y usuarios, como respuestas rápidas, casi instantáneas, lo que implica que las organizaciones deben contar con información oportuna e integrada.
La demanda de sostenibilidad actual agrega una capa adicional de complejidad a las empresas, al generar interdependencias más fuertes en torno al rendimiento energético y la huella de carbono para sus productos y servicios, además de las implicaciones sociales y la gestión de vida del producto o servicio.
La continuidad digital puede calcular el costo total de carbono de un producto a lo largo de la cadena de valor, buscando elementos objetivos en todas las etapas de su vida.
En tiempos de constante disrupción, ninguna empresa puede operar como una colección de piezas desconectadas.
La alineación digital de extremo a extremo se convierte en la columna vertebral de las organizaciones que desean evolucionar con inteligencia, operar con agilidad y mantenerse relevantes.
Alcanzar este nivel exige más que tecnología. Requiere diseñar una orquestación en la que cada parte de la organización anticipe y responda a la siguiente.
Donde los datos fluyan sin fricciones, la inteligencia artificial potencie decisiones y el talento actúe con una coordinación precisa.
El flujo de datos ininterrumpido implica tener la conexión de sistemas, una inteligencia distribuida, decisiones automatizadas y flujos de datos capaces de aprender y anticiparse.
El país se ha posicionado como un actor con un creciente protagonismo en los sectores tecnológicos y creativos de la región.
En 2024, México ocupó el lugar 56 a nivel mundial en el Global Innovation Index y la tercera posición en América Latina, después de Brasil y Chile.
Sin embargo, un considerable número de empresas aún tiene sus datos dispersos entre fabricantes, proveedores y usuarios.
Esta fragmentación, como en el ejemplo de las carreras, compromete la capacidad de respuesta de las compañías y por ende sus resultados.
Para que el país pueda consolidar su posición, las organizaciones deben tomar decisiones estratégicas que abracen la integración de punta a punta como eje de transformación.
El momento actual subraya que una estrategia de flujo continuo ya no puede ser una aspiración a futuro, sino una prioridad estratégica ineludible.
Como en una carrera de relevos, el rendimiento individual importa, pero es la sincronía lo que define el resultado.
Las organizaciones necesitan alinear capacidades, coordinar esfuerzos y acelerar como un solo equipo. Contar con continuidad digital es una decisión estratégica que permite mantenerse en la pista y llegar antes a la meta.
